Posos de anarquía

Barra libre para Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto al vicepresidente Ignacio Aguado, en la Asamblea regional. — EFE

Isabel Díaz Ayuso se ha salido con la suya... otra vez. Cada vez resulta más pasmoso cómo la presidenta de la Comunidad de Madrid se salta las recomendaciones de los expertos sanitarios y los decretos del Gobierno. La sumisión del Ejecutivo al respecto es absoluta, poniendo en grave peligro al pueblo madrileño y, por tanto, haciéndose cómplice. Nos busquen explicación lógica al por qué se ha concedido a Madrid el confinamiento perimetral por días; sencillamente, no lo hay.

En cuestión de dos días, hemos pasado de escuchar al Gobierno afirmar que el plazo mínimo de siete días para el confinamiento perimetral que determina el decreto se rige por criterios exclusivamente sanitarios a aceptar uno de tres días. Dicho de otro modo, los expertos consideran que un confinamiento de menor número de días no es efectivo y, en ese sentido, pone en riesgo a la población.

El agravio comparativo con otras Comunidades Autónomas es abrumador, si bien es cierto que no parece que ningún otro presidente o presidenta autonómic@ sea tan imprudente para seguir los pasos de Ayuso. Con todo, el consejo interterritorial del próximo miércoles se barrunta calentito. Y no es para menos. En todo caso y dado que Madrid está rodeada por Castilla y León y Castilla-La Mancha, y éstas sí prohíben entrar y salir de sus Comunidades en el plazo establecido por ley, diría que el deseo de confinamiento perimetral a la carta de Ayuso casi no tiene efecto práctico... Eso sí, Galicia, Extremadura, Canarias y Baleares, que son las únicas sin confinar, sí podrían ser destino.
Con el consentimiento de los caprichos de Ayuso por parte del Gobierno se ha generado una inseguridad jurídica de tomo y lomo. El decreto no se ha modificado, lo que significa, en esencia, que establecer un confinamiento de tan sólo tres días está incumpliendo la ley. Se abre, pues, la puerta a que cualquier habitante de Madrid acuda a los tribunales que, quizás, determinen que el confinamiento es arbitrario.

No sucederá, porque como sucede con el resto de responsables autonómicos, el pueblo de Madrid tiene más sentido común que su presidenta, que ha jugado con los datos de contagios a su antojo, perdiendo toda credibilidad... que recientemente en una pregunta formulada en la Asamblea de Madrid por la situación en las residencias de mayores el gobierno autonómico respondió que no contaba con la información, pese a ser competencia directa suya.

No podemos hablar tanto de insubordinación de Ayuso como de sumisión del Gobierno de España, actuando en contra de lo que predica. Y si lamentable es esa situación, aún peor resulta pensar que tal sumisión obedece al deseo de que Ayuso se estrelle, de que los contagios -y con ello, las muertes- se disparen para demostrar que el Gobierno tenía razón.  Imaginar que desde La Moncloa se quiere dar carpetazo a las revuelta de Ayuso jugando con las vidas de los habitantes de Madrid es una atrocidad pero el hecho innegable es que Ayuso tiene barra libre y la está disfruntando de lo lindo, ebria de poder.