Posos de anarquía

Tarde, mal e insuficiente

Felipe VI durante uno de sus mensajes de Navidad. EFE/Angel Díaz  (POOL)

Tarde, mal e insuficiente. Las palabras que acompañarán al reinado de Felipe VI, el preparado que alcanzó la corona por los escándalos de su padre y millones de personas esperamos que la suelte por su incapacidad, que hoy es más evidente que nunca. Su mensaje de Navidad de hoy así lo volverá a constatar.

Que nadie se engañe y que los medios no hagan malabares para crear una expectación que en realidad no existe. Nadie espera nada del discurso de Felipe VI, porque éste ya ha demostrado su falta de coraje, de entereza, de honestidad consigo mismo y con el cargo que ocupa. Ni mostrará la contundencia que se le requiere contra la corrupción de su padre que alcanza de pleno a la familia real, ni dejará claro a los fascistas de dentro y fuera de las Fuerzas Armadas que no tienen lugar en esta democracia.

Se han cargado mucho las tintas en que el de esta noche es su discurso de Navidad más difícil desde que llegó rebotado a la jefatura de Estado. Falso. En realidad es el más sencillo, porque hay tres claros focos en los que tiene que centrarse, que tratar en profundidad y no pasar de puntillas: la pandemia y sus efectos socio-económicos, la corrupción en el seno de la Casa Real y el fascismo... el mismo que le dio la corona a Juan Carlos I, que veía al dictador Franco como una figura paternal.

Mañana analizaremos ese mensaje de Navidad, más propio de una agencia de publicidad que de una jefatura de Estado. Así pues, que nadie repita el estribillo del discurso complejo y esa suerte de paparruchas porque, sencillamente, es mentira... más aún para alguien al que hemos pagado una preparación como a Felipe, que podrá ser sexto, pero esta noche creo que más bien no pasará de tres al cuarto.