Posos de anarquía

La mentira no es secreto

Salvador Illa y Miquel Iceta. PSC

La noticia de la candidatura de Salvador Illa a la Generalitat de Catalunya ha supuesto una carga de profundidad para quienes habían creído a los dirigentes socialistas, incluido el presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Mintió Illa, mintió Iceta y mintió Sánchez. Tal y como venía advirtiendo el PP, con el lenguaraz Teodoro García Igea como su mayor vocero, el ministro de Sanidad ha terminado siendo el candidato del PSC. Lo que parecía otra estrategia torticera para realizar una oposición débil y carente de argumentos ha terminado por llevarse el gato al agua.

Olviden lo valores, la ideología, incluso si ésta se levanta sobre el despreciable fascismo... lo que no se debería tolerar a ningún político o política es la mentira, se enmascare o no, como es el caso, en el secreto. El PSOE mintió; la candidatura catalana de Illa se venía gestando al menos cuatro meses atrás, habiéndose precipitado en noviembre. A pesar de ello y de las advertencias por parte del PP, tanto el propio Illa, como Iceta y Sánchez aseguraron que la decisión estaba tomada y era definitiva: Illa no sería candidato. Un día antes del anuncio, el presidente del Gobierno volvía a negar que el titular de Sanidad abandonara el Gobierno para regresar a Catalunya, donde su presencia se ha visto incrementada en los últimos meses.

La justificación de la mentira (porque cuando a uno se le pregunta explícitamente por algo, lo niega, y posteriormente se confirma que sí sucede, miente) ha sido el secreto para no interferir en la llegada de las vacunas. Ahora, con la incidencia de la COVID-19 en pleno repunte y a las puertas de lo que se anuncia ya como la tercera ola, parecen no importar las interferencias. Ahora, no son pocas las personas que creen que lo no se quería era interferir la propia candidatura de Illa con su anuncio cuando realmente se tomó la decisión.

La jugada no puede ser más arriesgada por parte del PSOE, pudiendo suponer una debacle tanto en Catalunya como en el ámbito nacional. A pesar de sus encuestas internas, en las que el PSC ve a Illa como su candidato mejor valorado, lo cierto es que el ministro ha sido muy cuestionado por la mejorable y poco transparente gestión de la pandemia. Abandonar el barco en uno de los momentos críticos, tampoco juega a su favor y, presumiblemente, ERC le pasará por encima.

Por otro lado, el cambio de cromos negociado, esto es, Illa por Iceta -aunque éste asumirá otra cartera-, tampoco hace de la estrategia algo honorable, pareciendo más un reparto de pastel que una vocación de servicio público. No digo que sea así pero, desde luego, las apariencias después de meses de mentiras es lo que sugieren.

Ayer, con la noticia, estoy convencido de que fueron muchas las personas decepcionadas con los tres principales actores de este movimiento -Illa, Iceta y Sánchez-, al tiempo que la derecha se frotaba las manos porque van a tener muchos argumentos para bombardear la campaña de Illa. Jugar a los personalismos, que es lo que realmente está haciendo el PSOE, siempre es arriesgado y, precisamente por ello, el relevo que toma Darias en la escena nacional le exigirá una forma política excelente, dado el puesto rezagado respecto a la pandemia en que nos deja Illa.