Posos de anarquía

Cantó y el club de los tramposos

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, junto a Toni Cantó en el barrio de Sanchinarro, el día 6 de abril. — Kiko Huesca / EFE

El Partido Popular (PP) lo ha hecho de nuevo: trampas en unas elecciones. La diferencia respecto a cuando en el pasado acudió dopado a las urnas (con financiación ilegal vía Gürtel), es que ahora sólo ha quedado en un intento. Ni Toni Cantó ni Agustín Conde podrán ir en las listas del PP, sencillamente, porque eso incumpliría la ley electoral.

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 de Madrid ha tirado por tierra el intento de hacer trampas del PP que, sorprendentemente, había sido avalado por la Junta Electoral Provincial. La ley es clara: no pueden ser candidatos quienes no están empadronados y tanto Cantó como Conde realizaron este trámite pocos días antes del cierre de las listas electorales, quedándose fuera del plazo. A pesar de ello, tanto los afectados como la propia Díaz Ayuso intentaron hacer trampas. La cantada ha sido clamorosa y que la Junta Electoral Provincial lo aceptara la deja en muy mal lugar.

El hecho de que no sorprenda este mal proceder -ya conocíamos la calaña de Conde y la del Cantó- no lo hace menos grave. El ex-Ciudadanos afirma que seguirá haciendo campaña a muerte con Ayuso, aun cuando el Tribunal Constitución avale la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo... seguramente para terminar cobrándose los servicios prestados.

¿Qué imagen dan unos candidatos que han tratado de engañar? ¿Cuán de fiar es un partido y una presidenta que han intentado incumplir la ley con claros fines partidistas? La credibilidad de Cantó, su fiabilidad son tan nulas como su honestidad: el modo en que pasa de querer dejar la política a ir en listas electorales del partido que él mismo calificó de trama mafiosa es pasmosa... tanto como que meses antes ya andaba comiendo con Ayuso allanando el terreno para ello.

Podría decirse que Cantó nunca ha dejado el mundo de la farándula pese a sus años de político, pero no, eso sería demasiada benévolo con él. Sencillamente, es un mentiroso y ha querido hacer trampas. Tiene buena maestra, puesto que si algo ha demostrado Ayuso es su capacidad para faltar a la verdad, para que la palabra no tenga ningún peso. El PP madrileño convertido el club de los tramposos.