Posos de anarquía

Negacionismo ridículo del PSOE

Isabel Rodríguez durante una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros. - Emilio Naranjo / EFE

Buena parte de las columnas de opinión y las voces de analistas se centrarán hoy, de nuevo, en la entrada la extrema-derecha en las Cortes de Castilla y León de la mano del PP, al que su adelanto electoral le salió pez. En cierto modo y más allá de las opiniones en uno y otro signo, podría decirse que ese es el trazo grueso y, especialmente en momentos como los actuales, merece la pena mirar a los matices, a lo que se escapa del Trending Topic o de la cada vez más aborrecible agenda mediática. Es el caso del PSOE en España, agarrado al clavo ardiendo de que hubo un día en que Emmanuel Macron fue socialista, para así evitar hablar de la debacle del socialismo en Francia. Negacionismo político, que le gustaría decir al mismo Pedro Sánchez.

A veces son pequeños matices que debidamente analizados se convierten en síntoma y, como tal, advierten de que algo no funciona correctamente. Es el caso del PSOE, que muy bien no debe andar cuando en su valoración de los resultados electorales en Francia, la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, califica el desastre socialista que lleva años arrastrando el Partido Socialista (PS) francés como "circunstancias excepcionales" y, lo más caricaturesco, rozando el ridículo, destaca el pasado socialista de Macron. Todo con tal de no admitir el fracaso en mayúsculas.

Retomando esa reflexión, Rodríguez quizás debería haber profundizado, preguntándose cómo Macron no alcanzó la presidencia hasta que no se desmarcó del PS, que lleva años entrando en barrena, habiendo comenzado ésta ya en tiempos de François Mitterrand a principios de los 80, sin que hay conseguido remontar el vuelo con un lastre como la impopularidad de François Hollande.

Ni siquiera el éxito de Anne Hidalgo como alcaldesa de la capital gala ha traído consigo ese viento de cola que precisaba el PS, sencillamente, porque Francia no es París -como Madrid no es España, mal que le pese a alguna presidenta-. En lugar de ir de frente, de saber encajar los golpes del electorado francés al socialismo, Rodríguez se aferró al pasado de quien en agosto de 2019 fue cristalino al declarar: "La honestidad me obliga deciros que ya no soy socialista".

Detrás de ese hecho, hay más más matices, porque los paralelismos expuestos por el PSOE de la situación electoral francesa con la española se estancan en el cordón sanitario que es preciso realizar a la extrema-derecha, sin más, apuntando a la nefasta investidura para las libertades civiles que se vivió ayer en Castilla y León.

De nuevo, asumida la teoría de los cordones sanitarios, ¿por qué los socialistas siempre son amigos de hacerlos de manera reactiva y no proactiva? El fracaso del PS en Francia aún supone un mayor fiasco si miramos a los resultados del líder de La France Insoumise (LFI), Jean-Luc Melenchon, convertido en tercera fuerza política del país que, con un 22% de los votos, quedó 1,4 puntos porcentuales por detrás de Marine Le Pen, algo, por otro lado, que se veía venir.  A pesar de ello, ¿creen que Hidalgo pidió el voto útil para Melenchon para, de ese modo, asegurarse que la extrema-derecha no entrara en la segunda vuelta? No, porque esa generosidad ni está ni se la espera en las filas socialistas, pese a que en el pasado el ala más izquierda sí 'donó' sus votos para evitar males mayores.

El PSOE en España, obviamente, no expuso tampoco la necesidad de ese voto útil que, en cambio, en sentido inverso siempre reclama. Es ahora, cuando Le Pen acaricia el Elíseo, cuando Hidalgo y sus iguales españoles sí piden el voto para Macron, condenando al pueblo francés al azote de las políticas liberales en el menos malo de los casos.

Aunque es cierto que el espejo más real y certero de España es Italia, quizás desde Ferraz no harían mal en ver las barbas de su vecino cortar y poner las propias a remojar, en lugar de ofrecer en rueda de prensa sainetes impropios de un partido con más de 140 años de historia.