Posos de anarquía

La estrategia fallida de Por Andalucía

Componentes de Por Andalucía, con Nieto en el centro, en la presentación de su programa electoral. - Instagram @inmanietoc

El frente de izquierda en Andalucía discurre de fiasco en fiasco. Si ya fue un mal comienzo su inscripción fuera de plazo -lo que obligó a que los candidatos y candidatas de Podemos concurran como independientes-, la elección de un nombre para la coalición previamente registrado por un tercero resultó ridícula. Sin embargo, el mayor de sus errores ha sido el intento de veto de Adelante Andalucía de los debates electorales y la cobertura informativa. Y es el peor de todos porque ha sido una acción intencionada, estratégica y sintomática de lo que se cuece en ese frente.

Tratar de impedir que la formación de Teresa Rodríguez compartiera con la opinión pública su programa y combatiera argumentalmente al resto de candidaturas, sencillamente, es hurtar democracia a la ciudadanía. No se entendería este acto aunque hubiera venido de una formación del ala derecha pero cuando, además, parte del espectro de la izquierda todavía resulta más descabellado.

Afortunadamente, la Junta Electoral de Andalucía ha echado para atrás la solicitud de la formación que lidera Inmaculada Nieto, excompañera de Rodríguez antes de la escisión de la formación morada, lo que sin duda es otro varapalo para Por Andalucía. Lo es porque, aunque visto desde fuera el movimiento parezca impropio de la izquierda, incluso, de demócratas, a nadie se le escapa que tratar de expulsar a Rodríguez de la escena política debió de estar muy estudiado.

Desde las filas de Por Andalucía argumentarán que, pese al rechazo de la Junta Electoral, pensaron que su solicitud estaba amparada por la ley electoral, lo que continúa sin ser justificación suficiente. Choca que un partido como Izquierda Unida, y me refiero a él por ser el más antiguo del frente, que con tanto ahínco a combatido esta ley electoral por considerarla injusta, se aproveche así ahora de ella para aniquilar políticamente a un adversario.

La estrategia fallida de Por Andalucía ha sido vista en muchos círculos de la izquierda, incluso dentro de su propio electorado, como una jugada sucia. Más allá de lo estético, la acción destila otros males que pueden pasar una seria factura a los de Nieto. Detrás del veto a Rodríguez se esconde inseguridad, poca confianza en el programa propio y quizás en su misma candidata, pues de otro modo hubieran preferido desde el principio confrontar sus ideas públicamente. ¿Puede haber mejor manera de convencer a ese millón y medio de personas indecisas que demostrar en un debate tu valía y la de tu programa frente al resto?

Por Andalucía debió pensar de otro modo, la jugada le ha salido mal y cuando ni siquiera ha comenzado oficialmente la campaña electoral ya son demasiados los errores que ha de enmendar. Si ya de por sí tenían complicada la tarea, los de Nieto aún han añadido un porcentaje mayor a la pendiente que han de escalar, pudiendo quedarse sin fuerzas a mitad de camino, despeñándose cuesta abajo. En poco más de dos semanas lo sabremos.