Opinión · Punto de Fisión

Tontos de pueblo

Guillermo Collarte, diputado, concejal, ingeniero y algunas cosas más, ha provocado las iras de la FNTP (Federación Nacional de Tontos de Pueblo) con unas declaraciones en las que asegura que las pasa canutas con 5.100 euros al mes. “Esto no se puede consentir, que todo un señor ingeniero le haga la competencia a un mozo que se pasea babeando por delante de la iglesia con un yoyó” ha dicho Braulio Morzagullo, presidente honorario de la organización. “Si supiéramos cómo, le plantaríamos una denuncia por competencia desleal, lo que pasa es que no sabemos”.

Las palabras de Collarte han puesto al descubierto una triste realidad: hay muchos aficionados metidos en la política profesional (desde abogados a ingenieros, desde zampabollos a registradores de la propiedad) que están haciendo el tonto y perdiendo dinero a manos llenas cuando ganarían mucho más ejerciendo en la privada. “Hablan de espíritu de sacrificio, sí, pero nos están quitando el pan” añade Braulio. “Ya nadie quiere ver cómo doblamos una farola a cabezazos, a la gente le basta encender la tele y oír una sesión parlamentaria”.

Las voces de alarma empiezan a sonar dentro del propio PP. Habla A. F., diputada y sexóloga: “Como buenos españoles, gente cabal y de derechas, debemos pensar ante todo en el turismo y en potenciar las grandes tradiciones hispánicas: matar toros, arrojar cabras de un campanario, apedrear perros y mantener a un tonto que dé lustre a la plaza mayor, un tonto por lo menos. Otra cosa no haremos, pero en muchas Comunidades y Ayuntamientos del PP trabajamos sin descanso para que no se pierda esa entrañable figura del folklore patrio, aunque quizá en Orense se les ha ido un poco la mano”.

A Porfirio Lechón, segundo tonto de alcalde de Boyuyos de Tajuña, le parece inaceptable que todo un señor ingeniero se dedique a soltar las mismas sandeces que él improvisa todos los días sin más ayuda que un botellín de cerveza y un dedo en la nariz. “Lo de los cinco mil euros me lo ha copiado a mí” muge Porfirio, firmando una recalificación de terrenos mientras se prueba un traje que le acaban de regalar. “Lo dije en las fiestas del pueblo y me tiraron al pilón. Lo que nos reímos, tú”.

Porfirio se queja de que en el PP esto de la tontería se ha especializado mucho y que los tontos de pueblo de toda la vida lo tienen muy difícil para subir en el escalafón. “El otro día, mientras intimaba con mi gallina favorita, me enteré de lo que dijeron la Fátima Báñez y la Cospedal. No hay derecho, hombre. ¿Cómo puedo competir yo con esas señoras, si ni siquiera puedo babear a derechas?”

“Podemos estar tranquilos -dice Aniceto Atwinks, filósofo bipolar-, el tonto de pueblo está lejos de extinguirse. El otro día estaba en un bar bebiendo con unos amigos, entonces entró un tío riendo, bebió de las copas de todos, magreó a todas las tías, volvió a reírse y se marchó. Estupefacto, pregunté quién era. El tonto del pueblo, respondieron. Pues menos mal que es tonto, dije, porque ha sobado a todas las tías, ha bebido de vuestros vasos y se ha ido sin pagar. Sí, dijeron. Estamos pensando si no nos saldría más barato hacerlo concejal”.