Punto de Fisión

Toni eructó

Toni Cantó hace tiempo que desbancó a Bisbal como tentetieso oficial de twitter. Yo todavía no tengo twitter porque considero que escribir sólo doce palabras es más complicado que escribir una novela. Hay que ser muy audaz para intentar meter el mundo en una sola frase, como mis amigos Rafael Martínez-Simancas, Iván Reguera y Javier Gella, que van por la vida encadenando greguerías con la misma facilidad con que otros encadenamos resfriados.

Toni Cantó no teme a nada y le da lo mismo cagarla en el escenario, en el escaño, en un plató de televisión o en 140 caracteres. Ha necesitado apenas tres tuiteos para liarla parda. Tres frases como tres soles y se le ha venido encima una avalancha. Era muy difícil llamar la atención de los medios el mismo día en que Cospedal se estrena para rivalizar con Montoro a ver cuál de los dos imita mejor a Chiquito. Lo de la "indemnización en diferido" es un hallazgo semántico del rango de "te digo trigo por no decirte Rodrigo". Probablemente a Cospedal le perdió, como a tantas cómicas fallidas, las ganas de lucir palmito, porque llega a salir con zapatones, peluca de escarola, nariz de fresón y una flor de broma para ir regando a los periodistas, y arrasa.

Era también el mismo día en que Bárcenas se acordó de golpe de que sí, hombre, que tenía 38 millones en Suiza, que los guardaba allí por si le hacía falta suelto para el parking. El mismo día en que el juez, en un asombroso alarde deductivo, le ha quitado el pasaporte porque en Baqueira Beret hay nieve de sobra y también porque lo de Luis el Cabrón a lo mejor no iba por el lado cariñoso.

Pero aun así Toni ha logrado el milagro de copar portadas con tres formidables eructos sobre la violencia de género en mitad de un país que se desayuna a diario con la noticia de una señora escabechada. Ayer fueron los toros, hoy las mujeres, mañana sabe Dios. El cielo es el límite. Ya escribí no hace mucho que había que nombrar Bien de Interés Cultural a UPyD sólo por apartar a este muchacho de los clásicos, pero ahora ya no estoy tan seguro. No sé si Toni puede hacer más daño en el congreso o en el teatro. Si, como dice Javier Gella, Rosa Díez es la marca blanca de Esperanza Aguirre, Toni Cantó parece ya el genérico de Salvador Sostres. Se podría pensar que la política le viene grande pero, visto el nivel de nuestros próceres, quizá sea al revés, quizá se le queda pequeña. Está apenas a dos tuiteos de conseguir lo que nunca logró sobre las tablas: forjar un villano de una pieza, de ésos que el público ama a muerte. Otra cagada más y una de dos: o acaba de presidente por aclamación, pero en Corea del Norte, o vuelve a los escenarios de una patada a hacer de lady Macbeth con tarifa plana.