Punto de Fisión

Del Bosque universal

Había expectación ayer en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander para escuchar la conferencia magistral de Vicente del Bosque. Después de tanta charla ociosa sobre literatura y sobre física de partículas, el seleccionador nacional elevó el listón al nivel al que nos tenía acostumbrados su antecesor, el Sabio de Hortaleza. En otros países las puertas de la universidad se abren para honrar a científicos excelsos, poetas, médicos, cineastas, músicos y pintores, pero aquí el Ministerio es de Cultura y Deportes y por algo lo conduce un señor llamado Wert que parece un campeón regional de petanca.

Del Bosque tenía que explicar la derrota humillante de la selección en el Mundial de Brasil y lo hizo de un modo acorde con la solemnidad del aula; dijo que la eliminación de España se debió a "causas futbolísticas". Menos mal, porque algunos creíamos que era cosa del vudú y otros del mando a distancia. Del Bosque venía a referirse a que no hay que echarle la culpa al calor, a la humedad, a la dieta, a la prepotencia o a las risas que se echaban los jugadores con Sara Carbonero, que deja sin fuerzas a cualquiera. Pero no está de más señalar que sí, que perdieron jugando al fútbol, porque hubo momentos, en el partido contra Chile, que parecía que estuvieran practicando la jardinería. Después de encadenar un europeo, un mundial y otro europeo, España era un poco como la Armada Invencible en pantalones cortos y, en efecto, lo fue hasta en los más mínimos detalles, porque se estrelló de primeras contra la costa de Holanda y del choque no quedaron más que 11 naúfragos, 10 descontando a Casillas, que hizo todo lo que pudo para darle la razón a Mourinho.

El espíritu científico que debe presidir cualquier encuentro universitario (incluso uno veraniego) brilló con destellos cegadores cuando el seleccionador comentó que "no ha habido un retroceso en el juego de España". Es decir, que finalmente nos adelantaron, un poco lo que le pasa a Fernando Alonso, que no es que su coche corra menos: es que los otros corren más. La teoría de la relatividad aplicada a una pelota y 11 millonarios también sirve para explicar la economía española de los últimos años, que no es que retroceda, no: es que Europa se nos caga encima. Como muchos otros estrategas del balompié, Del Bosque es un tecnócrata del sentido común, lo mismo que cuando Scolari dijo que la goleada de Alemania a Brasil fue mala suerte, porque igual que quedaron siete a uno podían haber quedado cinco a cuatro. O incluso empate a cero, si a los postes les da por engordar y juntarse con el larguero. Cuando muchos esperaban un harakiri, una dimisión o una disculpa, al menos, el seleccionador dio una gran lección de españolidad y dijo que él no había ido a la Menéndez Pelayo a dar excusas, como si fuese un ministro cualquiera. En fin, cosas que pasan.