Opinion · Punto de Fisión

Madrid se pudre

Está Madrid que parece una película de M. Night Shyamalan, con los árboles emprendiéndola a cebollazos contra los inocentes viandantes. El otro día paseaba por el Retiro con mi perra y vi a unos japoneses apostados junto al Palacio de Cristal, haciéndonos fotos. Uno de ellos me pidió luego un autógrafo, cosa que me extrañó porque todavía no tengo ningún libro traducido al japonés, pero luego de firmarle en la libreta, el hombre me explicó muy serio que coleccionaba garabatos de deportistas de riesgo, montañeros extremos, acróbatas temerarios y suicidas reincidentes. Le expliqué que tampoco había para tanto cuando a cinco metros una rama mediana se desgajó, provocando un revuelo de palomas, una fuga de ardillas y unos cuantos ladridos caninos. Los japoneses me pidieron que posase en grupo con ellos y luego me invitaron a ir un día a Tokio a hacerme el harakiri.

Dicen que la causa de este granizo vegetal hay que buscarlo en los despidos, en los recortes, en la precariedad general y en la falta de jardineros, pero yo no descartaría que el reino vegetal haya iniciado el exilio de Madrid árbol a árbol. Ventitantos años de desgobierno de la derecha en la capital no hay ser vivo que lo aguante, aunque éstos no tengan ojos ni raciocinio ni sangre en las venas, como tantos votantes del PP. Ya ni los alcornoques están a gusto con el pestazo a gaviota y han decidido hacer las maletas echando algunos las ramas y otros las raíces.

Si, según ciertos manuales, la democracia es la alternancia incruenta de poder entre distintas facciones, algo huele a podrido en la capital del reino. Sin ir más lejos, el otro día Cospedal hizo una de esas declaraciones suyas que merecen encuadernarse en ruedas de molino, pero que pasaron bastante desapercibidas por esa tontería del veraneo y tal. Vino a decir que el hecho de que tres ex tesoreros del PP estuvieran imputados por un juez de la Audiencia Nacional no tenía nada que ver con el PP: “Si una persona en una empresa hace un desfalco, ¿el presidente de esa empresa va a tener una responsabilidad por esa persona?” Ya sabíamos de pensamiento, palabra, obra y omisión que los peperos estaban en la política para forrarse, pero nunca habíamos visto a ninguno de sus gerifaltes atreverse a comparar en público a su propio partido político con una empresa. Le faltó decir a qué tipo de actividad empresarial se dedican exactamente, si a la compra de votos, a la venta, al alquiler, al comercio de armas, al reflote de entidades bancarias, al desguace de hospitales o a todo junto, que es lo más probable.

En Madrid, como siempre que hay vegetales de por medio, las metáforas están servidas. En cualquier momento sale Ana Botella explicando que lo de la caída de las ramas es normal, que este año el otoño viene vigoréxico y un poco adelantado. Gallardón intentó podarlos pero prefieren caerse ellos solos, tirándose en silencio sobre los madrileños, a ver si nos despiertan aunque sea a garrotazos.