Opinion · Punto de Fisión

Willy Toledo se apea

El otro día vi a un anciano que estrujaba un periódico con rabia minuciosa, casi como si lo estuviera descifrando por el sistema braille. Ver a alguien con un periódico de papel en las manos ya es bastante raro, pero que lo lea es casi para sacarlo en portada, al estilo de esas fotos que se contienen a sí mismas ad infinitum y que tanto me desasosegaban de niño. El periódico crujía y se quejaba, parecía que fuese a hablar de un momento a otro, como si, a fuerza de retorcerlo, el viejo estuviese a punto de patentar el periodismo parlante. El caso es que al final lo esgrimió al estilo de una porra y le dio con él una colleja al anciano que se sentaba al lado.

-Estos de Podemos —dijo—, desde que están en el poder, ya ni se manifiestan ni nada. Menudo chasco.

-Hombre, Manolo —replicó comprensivo el otro—, déjalos, que estamos en agosto.

De momento, la capacidad de desilusionar de la formación liderada por Pablo Iglesias no conoce límites. Más que un partido político parecen los Reyes Magos. No han hecho más que brotar tras los comicios europeos, igual que cinco hongos, y no paran de lloverle críticas de las grandes bandas de cuatreros que han saqueado las arcas públicas desde Madrid, Andalucía, Galicia, Valencia, Suiza y Andorra. Unos esperaban que, en vez de acampar en la Puerta del Sol, se presentasen a las elecciones, pero no querían que sacasen ni un diputado. Otros preferían que siguiesen acampados en Sol. Para los amigos de Carlos Andrés Pérez están financiados por Venezuela y para los herederos directos de Franco que homenajean a Blas Piñar y a la Legión Cóndor son clavaditos a Hitler y a Mussolini. Y todo así.

Lo único que le faltaba a Podemos era una crítica seria y contundente desde la izquierda, pero de momento tenemos que conformarnos con Willy Toledo, un intelectual a tiempo completo que no descansa ni en vacaciones, igual que Esperanza Aguirre. El eminente cómico ha dicho que la única formación que cuenta con varios politólogos y profesores universitarios entre sus líderes es un partido vacío de contenido político y de ideología. No lo ha dicho exactamente así, sino con menos palabras, ya que Twitter sólo permite debates sesudos en 140 caracteres. Así, igual que los poetas declaraban sus amoríos y desengaños en los 14 versos del soneto, Willy ha concentrado su ruptura a través de unos cuantos tuiteos, ese lugar donde su ideología puede expresarse a sus anchas y aun le sobran caracteres para imitar a Alberti. “Tuve medio pie a bordo y uno y medio en tierra”, dice poético y marinero Willy, quien tal vez podía haber seguido los pasos de Toni Cantó como diputado electo y entre los dos ir haciendo sitio en el Congreso para el aterrizaje de Arturo Fernández. Pero Willy es un estajanovista ideológico que a menudo confunde la tragedia con la comedia, la democracia con la dictadura y Corea del Norte con la Bodeguita del Medio. En medio siempre está Willy, el hombre que fue jueves incluso los domingos y fiestas de guardar. Como siga metiéndose en todos los ajos, Willy le va a quitar el puesto a Wally.