Punto de Fisión

The Caracas connection

En la rueda de prensa del viernes Monedero no aclaró nada: ni la financiación ilegal del PP, ni la trama Gürtel, ni los sobres de dinero negro que corrían como mierda de rata por las alcantarillas de la calle Génova, ni los ERES de Andalucía, ni el caso Bárcenas, ni los miles de millones de euros transplantados a bancos suizos, ni los misterios automovilísticos de Ana Mato, ni por qué Rato tiraba de tarjeta black a las dos de la manaña en una peluquería de urgencias. Tampoco supo explicar cómo es que Pablo Iglesias, si tanto predica el amor a España, no aparece en la lista Falciani junto a Emilio Botín y tantos otros insignes patriotas.

Al final, en el turno de preguntas, también escurrió el bulto cuando le preguntaron por la detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma. Si Monedero hubiese tenido línea directa con Venezuela, como se le supone a cualquier dirigente de Podemos, habría podido recitar de carrerilla el currículum de este luchador por la libertad: responsable de la masacre de la cárcel Retén de Caita (cerca de 200 muertos) así como de la muerte de la periodista María Verónica Tessari, víctimas de la represión bestial que llevó a cabo en sus tiempos de Gobernador del Distrito Federal de Caracas, en 1992; denunciado por malversación de fondos públicos en 1996, en su etapa como alcalde de Municipio Libertador y durante la visita del Papa Juan Pablo II, y en 2010, durante su gestión como alcalde de Caracas; acusado de despido masivo e injustificado de más de dos mil trabajadores en 2009; apoyo al golpe de estado de 2002 contra el presidente Chávez, y finalmente detenido por su implicación en el reciente intento de golpe de estado contra el presidente Nicolás Maduro.

No hay día en que no aparezca en algún medio la supuesta vinculación entre Podemos y Venezuela, una sombra de sospecha tanto más ominosa cuando sabemos que la vida diaria en el país sudamericano no es nada sencilla. Lo que no subrayan tanto los medios es que si la policía de Maduro puede actuar con la contundencia brutal que aparece una y otra vez en las noticias es, entre otras cosas, gracias a la venta de material antidisturbios con que el gobierno de Mariano Rajoy ha hecho un negocio redondo. Sólo en el segundo semestre de 2013 se facturaron unos 770.000 euros en porras, botes de humo lacrimógeno, cascos y esposas para equipar a la policía y las fuerzas armadas bolivarianas. Durante ese mismo período se vendieron al gobierno sandinista de Daniel Ortega casi medio millón de euros en material antidisturbios. Aunque esa cantidad no es nada comparada con los más de cinco millones de euros que el gobierno venezolano ha gastado en tecnología nuclear española.

La verdad es que hay que tenerlos cuadrados para ponerse a despotricar de la hipotética vinculación financiera de Podemos con Venezuela. Al final va a resultar que Mariano, Cifuentes y Morenés son más bolivarianos no ya que Iglesias, sino que el propio Maduro. Pero nunca hay que olvidar que el PP es un partido cristiano a rajatabla: su mano derecha no sabe lo que hace su mano derecha.