Punto de Fisión

Segunda epístola a los corintios y corintias

Queridos hermanos:

Todavía no estoy muy seguro de que la carta que publicó ayer Pablo Iglesias pidiendo perdón a sus huestes no sea una inocentada. No quiero decir una inocentada de los periódicos, sino una inocentada del propio Pablo Iglesias. Siempre es el mejor método para intentar salir airoso de un patinazo histórico: recurrir al 28 de diciembre. Por ejemplo, cuando quedas con una amiga de la que estás locamente enamorado pero nunca se lo has dicho, la citas en un café, le coges las manos y de pronto le revelas esos sentimientos incontenibles que desbordan el dique del corazón (o algo todavía más cursi). Entonces, si ves que ella ladea la cabeza, baja los párpados y responde que sí, que siente lo mismo que tú, la felicidad se posa en tu pecho como un gran pájaro salvaje (o algo todavía más cursi). Pero si va abriendo los ojos como platos o emite un resoplido o esboza un gesto de lástima, siempre queda el recurso de gritar: "¡Inocente!"

Muchos de mis amigos podemitas -entre mis amigos son mayoría casi, casi absoluta-, al escuchar la epístola de Pablo iban quedando entre estupefactos y rabiosos, con todas las paradas emocionales intermedias. A uno le latía una vena en la sien, a otro le temblaba un ojo, a otra le daba la risa floja. No se podían creer que, con la que está cayendo, Pablo sacara a la abuela del armario para empezar las disculpas con una inyección de almíbar capaz de tumbar a un elefante con hipoglucemia. Una guitarrilla anémica pellizca las cuerdas del alma (o algo todavía más cursi) y la abuela Teresa en seguida pasa de la regañina a una sesión de autobombo y culto a la personalidad que restalla en un espectacular solecismo: "Podéis coger lo mejor de cada programa, podéis coger lo que más sentido común tenga entre todos e, indiscutiblemente, Pablo Iglesias es el líder. Que no quepa duda". Es la traducción actual del célebre Carthago delenda est que soltaba Catón el Viejo según viniera a cuento o no viniera. He ahí el meollo ideológico de la epístola, el mantra básico, el high concept que debe grabarse a fuego en la cabeza de la peña. "Pablo Iglesias es el líder. Que no quepa duda". Lo dice la abuela Teresa.

Después, llega el turno de las disculpas y ahí Pablo empieza a cometer errores formales uno detrás de otro. Voy a señalar únicamente tres de los más evidentes. El primero es un pequeño tropiezo gramatical, cuando se dirige "a los inscritos e inscritas" -quizá no tan pequeño si uno piensa que lo primero que debe respetarse a la hora de entenderse es la gramática. El segundo, bastante más grave, es la constante apelación al lenguaje florido, esa manía de la nueva política por elevar el diálogo político al tono de una cita amorosa:"Perdonadme". Pablo le habla a sus votantes -los inscritos e inscritas- como si ambos fueran novios y residentes en las nubes, pero un experto en politología y estrategias de comunicación debería conocer el riesgo de recurrir una y otra vez a las emociones cuando se está hablando de ideas. En el siglo XX hubo ejemplos bastante elocuentes al respecto. Uno quisiera escribir Romeo y Julieta pero le sale más bien una canción de Pimpinela.

La tercera, ya imperdonable, es una lección de la vieja política bastante añeja, sí, pero también barata, eficaz y consecuente: los trapos sucios se lavan en casa. Eso es lo que dice Pablo algo enrevesadamente hacia el final de la epístola ("Apenas se nos ve hablando de los problemas de la gente porque hemos dejado torpemente que nuestros problemas se conviertan en noticia, como si nuestros problemas importaran más que los problemas de la gente"). Aunque, claro, mejor hacerlo en un video público con la mayor difusión posible, no vaya a ser que alguno o alguna por ahí no se haya enterado y para eso está Pablo en bucle apagando fuegos con gasolina. Mucho amor y mucha paz entre hermanos y hermanas pero al final esto cada vez se va pareciendo más a la escena del circo romano en La vida de Brian y no sólo por la insistencia de Loreta en puntualizar siempre lo de "inscritos e inscritas". A todo esto, no estoy seguro pero me parece que en los ocho minutos del video, entre Pablo, muchedumbres, Pablo, carteles, echeniques, y más Pablo, Errejón sale un total de tres veces. Puede que sea una inocentada, después de todo.

Abrazos fraternales.