Opinión · Punto de Fisión

Pablo Casado en Barrio Sésamo

Aunque Pablo Sacado se sacó la carrera de Derecho mediante homeopatía (más un máster de regalo), está claro que la aritmética, la física y las ciencias en general no son lo suyo. Era muy difícil reemplazar a Mariano, el Señor de los Hilillos, que con sus disertaciones sobre el vecino y el alcalde, y su dificultad para entender su propia letra, parecía que no tenía quien le tosiera a la hora de dar la nota chorra. Nos equivocábamos de plano y ahí está Pablo Casado, que marcha a la increíble velocidad de dos memeces por semana, para demostrar que Einstein tenía razón al afirmar que sólo había dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, aunque no estaba muy seguro de la primera.

Un día Casado se quedó atascado en un ascensor en Lérida junto a 14 asesores de su equipo porque no acababa de comprender que el cartelito con las instrucciones colgado en una pared del ascensor (que avisaba que el aparato permitía una carga máxima de 10 personas) se refería precisamente a ese ascensor. Otro día, el rector de la Universidad Politécnica de Cartagena le confió que había sido profesor de microondas de su segundo de a bordo, Teodoro García Egea, en ese mismo centro y Casado se echó a reír. “¡Pero si no sabe cocinar!” soltó. El rector tuvo que aclararle que se refería a la carrera de ingeniería, que Teodoro terminó entre hueso y hueso de aceituna. Hay ciertos conceptos que Casado no acaba de pillar bien y de ahí que también confundiera Harvard con Aravaca.

Por eso, siempre atentos y previsores, los fontaneros de Génova acaban de estrenar un video donde Epi y Blas explican a la audiencia cómo funciona la ley D’Hondt y el modo en que la fragmentación del voto hacia Vox podría lograr que el PP perdiera un montón de escaños en las pequeñas circunscripciones. Para que no le quepan dudas en su cabeza de mandarina, Blas le dice a Epi que bastaría que él y don Pimpón votaran a Vox en lugar de al PP en una provincia donde se necesitarían mil votos por escaño para que ambas formaciones se quedaran en blanco, por culpa de esas dos papeletas, y el ansiado escaño fuese a parar a manos de Sánchez y sus malvados socios separatistas. Es muy posible que esta estrategia resulte contraproducente, ya que muchos de los hipotéticos votantes del PP podrían llegar a creer que los están tomando por imbéciles al recurrir a dos marionetas de Barrio Sésamo para explicarles algo tan sencillo, pero nunca hay que descartar la posibilidad de que, efectivamente, les estén tomando por imbéciles. De otra manera no se entiende que les sigan votando.

Sin embargo, no hay que olvidar que los cerebros grises de Génova piensan en todo y que el pedagógico video está diseñado únicamente para un solo votante, Pablo Casado, quien aun así el día decisivo podría equivocarse y elegir la papeleta de Vox. Para estas cosas de contar a lo mejor tendrían que haber contratado al conde Draco.