Opinion · Punto de Fisión

Pedro y Pablo: atracción fatal

Cómo no habrá sido de estrepitosa la ruptura entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que uno de los primeros que han salido a dar la nota patética ha sido Rafael Simancas. Es como si Lauren Postigo emergiera de la tumba para comentar los amores fallidos de Isabel Pantoja en Supervivientes. Al menos la Pantoja tenía la excusa de participar en un reality de aventura, de ésos en que unos millonarios imitan a unos inmigrantes recién desembarcados de una patera para que el público de Telecinco tome conciencia de los dramas que viven los refugiados en la piel de Isabel Pantoja.

En efecto, las cosas están tan calentitas que el mismo tipo al que Tamayo y Sáez se la metieron doblada en las votaciones a la Comunidad de Madrid está dando ahora lecciones de cómo se negocia una investidura. Simancas se queja de que la consulta a las bases de Unidas Podemos era «unilateral y tramposa», quizá porque Iglesias no consultó también a las bases del PSOE -como hizo Pedro Sánchez en su periplo puerta a puerta- quizá porque la democracia lo soporta todo, hasta un caballo de Troya en la Comunidad de Madrid, excepto un exceso de democracia. Por eso mismo, y porque no querías caldo, dos tazas, Sánchez amenaza con convocar de nuevo elecciones una vez pasado el verano; total, está visto que los españoles no tenemos otra cosa mejor que hacer que elegir a nuestros representantes para que no se pongan de acuerdo en nada, salvo al jefe del Estado, que a ése no lo elige nadie. Si será peligrosa y nociva la democracia que puede opinar incluso Rafael Simancas.

Los votantes de Unidas Podemos podrían aprender de los del PSOE, que están callados como muertos durante cuatro años, se resignan a que sus dirigentes se limpien el culo con todas y cada una de sus promesas y luego vuelven a votar obedientemente otra legislatura. Eso sí que es fe en el amor inmortal: confiar a ciegas en un piernas que te engaña con la OTAN, con los GAL, con el artículo 135 y que te jura por Dios que viva la república, sí, pero monárquica. Es normal que Sánchez desconfíe de la falta de perfil técnico entre los candidatos propuestos por Iglesias, ya que, aparte de una ejecutiva compuesta en su mayor parte por astronautas, designó a dedo como candidato a alcalde de Madrid a Pepu Hernández, que más técnico no puede ser y además tiene un perfil como para acuñarlo en una moneda.

Más que a Supervivientes, donde no durarían ni un programa a la hora de compartir un coco, Pedro y Pablo deberían acudir a First Dates, donde Carlos Sobera, las azafatas mellizas y el camarero argentino bien podían ayudarles a montar un gobierno antes que a montar un pollo. El propio Rafael Simancas expresó la incertidumbre del pueblo español ante esta atracción fatal que sienten entre sí los polos magnéticos de la izquierda en contacto con las expectativas del Ibex: «No nos podemos ir de vacaciones sin resolver la conformación de gobierno». Lo dice alguien que de vacaciones pagadas sabe un rato largo.