Opinion · Punto de Fisión

El menú de Tezanos

Tezanos siempre me ha parecido un gran apellido para un cocinero: está a un paso del tétanos y a dos de unas tenazas. Su segundo apellido, Tortajada, corrobora este apunte semántico, de manera que a nadie le debe extrañar que haga encuestas con forma de pucheros, sondeos con pinta de empanadillas y declaraciones con sabor a albóndigas. Con este señor la ciencia estadística se transforma en arte culinario de primer nivel, como aquellos aperitivos de El Bulli que consistían en oler un suculento aroma a zanahorias y de los que los comensales menos experimentados recelaban, más que nada porque no acababan de creerse que aquello no fuese un regüeldo.

En Andalucía, tierra proclive al gazpacho y a las tapas, Tezanos presentó un menú electoral de temporada que vaticinaba la victoria abrumadora del PSOE y que apenas le daba a Vox un escaño. Grande fue su sorpresa al descubrir que había hecho un pan como unas hostias, las que se llevó Susana Díaz en la primera gran derrota socialista en un feudo histórico, por no hablar de que el escaño de la ultraderecha se le multiplicó por doce, como si fuesen apóstoles. Algunos expertos comentaron que a Tezanos se le había ido la mano en los fogones, con tres golpes de horno, mientras otros comentaban que probablemente había hecho una colonoscopia en lugar de una demoscopia.

Para no volver a cagarla y que el suflé se le desparrame a última hora, Tezanos ha decidido aleccionar directamente a los comensales eligiendo por ellos un único menú degustación que consta de un único plato: el PSOE. Más vale no equivocarse y votar cosas raras, que luego pasa lo que pasa. Tampoco a nadie puede extrañarle la debilidad del cocinero jefe por este plato de izquierda aguachinada, ya que Tezanos fue elegido Secretario de Formación en el trigésimo primer Congreso Federal del PSOE, allá por 1988, y desde entonces no ha ocultado jamás su debilidad por la gastronomía socialista, las presentaciones en chaqueta de pana, los manjares prometidos que nunca llegan a la mesa -ni con veinte años de retraso- y de postre, puertas giratorias. Lo escandaloso, lo ridículo, lo extraño es que Tezanos hubiera dicho otra cosa.

Las razones que esgrime Tezanos desde una institución pública para justificar este empacho de lentejas son, como mínimo, sorprendentes. Dice que en España se ha bloqueado la posibilidad de gobernar al único partido que podía hacerlo (el PSOE), cuando el único que ha bloqueado cualquier conato de acuerdo ha sido Pedro Sánchez, empeñado en que todo el mundo se haga a un lado y lo deje gobernar en solitario, que para algo es el más guapo. La gente vota mal, la gente vota a fachas indocumentados, a corruptos irredentos o a progres con coleta, la gente vota lo que le sale de las glándulas y así no hay manera de gobernar bien ni de cocinar una encuesta en condiciones. Háganle caso, por favor, y elijan lentejas bipartidistas, la misma mierda que llevan degustando cuatro décadas. Aunque me da en la nariz que, después de las próximas elecciones, Tezanos se va a comer la calculadora.