Opinion · Punto de Fisión

Un Nobel para Villarejo

Ayer la Academia Sueca falló (es un decir) dos premios gordos de literatura consecutivos, el correspondiente al año pasado y el de este mismo año. En 2018 decidieron pasar página ante la crisis provocada por la dimisión de ocho de sus miembros, una bomba que explotó al conocerse la condena por violación de Jean-Claude Arnault, esposo de la poetisa y académica Katarina Frostenson, tras 18 denuncias por abusos y agresiones sexuales que incluían indiscretos tocamientos de culo a la princesa Victoria. De propina, se rumorea que Arnault filtró antes de tiempo el nombre del ganador al menos en siete ocasiones.

Para el periodismo de investigación, de momento, no hay Nobel, pero este año, en España, bien podía habérselo llevado la noticia que vincula a Iberdrola con el comisario Villarejo, el escándalo de que habían contratado al pocero número uno de las cloacas estatales para que espiara a firmas rivales y desbloqueara proyectos millonarios. Villarejo pinchó teléfonos, rastreó llamadas y llegó a investigar la vida privada de un juez que podía paralizar las obras de la central termoeléctrica de Arcos de la Frontera.

De hecho, la noticia es tan enorme que merece dos premios, uno por despistados y otro por si lo pierden. La exclusiva de Villarejo haciendo de Mortadelo para Iberdrola llega con un año y pico de retraso. En junio del año pasado (ha llovido, aunque en Madrid poco), Patricia López publicó en este mismo diario un artículo en el que se detallaban todas estas relaciones sospechosas más una facturas, fechada en 2004, en la que Iberdrola pagaba cien mil euros a Cenyt, la empresa de Villarejo, en concepto de «servicios de control (información, inteligencia y análisis) llevados a cabo en sus centros de trabajo, que se cita (sic), realizadas (sic) desde abril de 2004 a octubre de 2004 en previsión de posibles actos de sabotaje y accesos no autorizados». Y a continuación se enumeran las centrales térmicas de Castellón, Escombreras, Aceca, Santurce y un montón más. Habría que preguntar ahora si el juez estaba en el apartado de acceso no autorizado o directamente en el de sabotaje.

Da gusto ver que en nuestra época, cuando las exclusivas se repican de unos medios a otros en cuestión de minutos, la evidencia de un asunto tan turbio ha tardado en abrirse paso hasta los telediarios y las portadas de la prensa nacional unos quince meses. Con mucho menos estruendo, casi de puntillas, ha pasado la noticia de que el llamado informe PISA (el montaje contra Podemos de la financiación ilegal de origen venezolano e iraní que ocupó docenas de informativos y sesudos reportajes) fue una patraña elaborada por la Dirección Adjunta de la Policía y que uno de sus principales inventores fue el comisario Andrés Gómez Gordo, asesor de Cospedal en su época de presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha. Un poco más de fantasía en sus embustes, coreografiados por buena parte de la prensa patria, y les sale El señor de los anillos con Pablo Iglesias en el papel de Saurón. En cuanto a los académicos suecos, llegan a leer las declaraciones de amor de Peter Handke a Milosevic y le dan también el Nobel de la Paz.