Punto de Fisión

Girauta busca adopción

Tal vez Girauta sea el más cómico de entre todos los cómicos fracasados que han pasado por Ciudadanos. Toni Cantó o Felisuco dieron un nuevo impulso a sus agonizantes carreras cambiando las tablas por el Congreso de los Diputados, pero Girauta empezó directamente a hacer chistes políticos en el hemiciclo. Prácticamente no había tema, desde los vientres de alquiler hasta la tumba de Machado, en el que no metiera primero baza y luego la pata, removiéndola bien hondo, hasta el corvejón. A menudo no necesitaba ni abrir la boca ni escribir en twitter: le bastaba con estar ahí, igual que a esos toreros a quienes se aplaude únicamente por verlos desfilar durante el paseíllo. Sin embargo, después de peregrinar de aquí para allá, de la izquierda a la derecha y del centro otra vez al centro, cuando parecía que había encontrado al fin refugio definitivo, llegó el batacazo espectacular de Ciudadanos y se quedó otra vez huérfano y en la calle.

Hay una foto que prefiguraba la orfandad; la subió el propio Girauta en su cuenta de twitter en junio del año pasado y en ella se le ve sentado junto a una valla entre un montón de sillas vacías, como un espectador melancólico después de que ha pasado la charanga. El hombre tiene una cara a medio camino entre la estupefacción y la fatiga, una expresión inescrutable, a juego con la leyenda con que entregaba la foto a las masas: "Las punzadas por el tiempo perdido". La referencia bien podía venir por Proust, bien por Ciudadanos, bien por la bolsa de cartón que descansa sobre las chanclas y donde le cabe perfectamente la ideología. Las masas hicieron su trabajo y en el acto pusieron a Girauta de oyente de Forrest Gump, de parapléjico en una silla de ruedas, de compañero de desempleo de Bardem en Los lunes al sol.

Esta última alusión era la que más se acercaba a la realidad, puesto que la deriva política de Girauta, del PSOE al PP y del PP a Ciudadanos, lo empuja irresistiblemente otra vez a la derecha. Con tanta fuerza que este fin de semana, en alusión a unos cánticos contra Abascal en la multitudinaria cadena feminista en Madrid, Girauta salió en defensa del líder de Vox disputándole el puesto de guardaespaldas nada menos que a Ortega Smith. El mismo día en que dos mujeres más caían asesinadas una en Lugo y otra en Granada, y que las estadísticas contabilizaban una mujer muerta cada cuatro días por obra y gracia de la violencia machista en lo que va de año, Girauta se desmarcaba comparando la manifestación con una piara y a las feministas con ETA.

No podía esperarse otra cosa de un intelectual que asegura haber visitado la tumba de Machado en Colliure más de 200 veces -más que nada, porque Machado no se podía ir- y que aplicó a la gestación subrogada el maravilloso adverbio "desinteresadamente". Girauta, qué duda cabe, es un poETA, con ETA mayúscula, uno de esos vates de los de abróchate la bragueta que necesitan el terrorismo etarra como el comer. Probablemente el único papel que faltaba por adjudicar en el apretado elenco de Vox, donde abundan los patriotas subvencionados por el terrorismo iraní, las arquitectas sin papeles, los francotiradores de marca y los empotradores de importación. Girauta, desinteresadamente, está pidiendo a gritos una adopción subrogada en Vox.