Punto de Fisión

Rojo y maricón

Sospecho que Telecinco es la cadena que más ha hecho por fomentar la lectura en España, desde luego, sin proponérselo. Frente a esos horrendos espacios culturetas que dan ganas de devolver el graduado escolar, prácticamente cada programa de Telecinco parece diseñado únicamente con el fin de apagar la televisión y sacarse el carné de una biblioteca. Nunca sabremos cuántos libros, cuántas obras de teatro, cuántos poemas, discos y películas han obtenido nueva vida gracias a una parrilla de entretenimiento que empezó cosificando a las mujeres con las Mamachicho y ha acabado por cosificar lo que sea.

Efectivamente, podíamos esperar cualquier cosa de Telecinco (no digamos ya de Sálvame, su buque insignia de sobremesa) excepto un discurso político, pero el otro día Jorge Javier Vázquez saltó muy cabreado cuando uno de los contertulios, sin venir a cuento, mencionó a Pablo Iglesias, y Vázquez preguntó qué diablos tenía que ver Pablo Iglesias y el chalet de Galapagar con lo que estaban hablando y anunció a voz en grito que Sálvame era un programa de rojos y maricones. Ante esa declaración de principios uno se imaginaba a la mitad de la audiencia aplaudiendo a rabiar y a la otra mitad atragantándose con el café con leche: las dos Españas compartimentadas y envueltas en un lazo de color rosa.

En un electrodoméstico que, en los últimos tiempos, se ha dedicado a blanquear el discurso neofascista de Vox en las jabonosas entrevistas de Pablo Motos, las repugnantes tertulias de Ana Rosa Quintana y las veladas alcohólicas de Bertín Osborne, la arenga de Jorge Javier Vázquez sonó tan intempestiva que de inmediato las redes sociales ardieron con la leyenda "rojo y maricón", como si ambos términos no sólo fuesen sinónimos sino además un sambenito y un motivo de vergüenza. También una exageración, teniendo en cuenta que creer que votar al PSOE es de rojos es algo así como aceptar "barco" como animal acuático.

El facherío no perdió la oportunidad y de inmediato recordó la homofobia rampante del Che Guevara, pasando por alto hechos tan evidentes como que la homosexualidad dejó de ser delito en Cuba en 1979 mientras que en algunos estados norteamericanos no dejó de serlo hasta 2013. O que uno de los mayores héroes de la Segunda Guerra Mundial, el científico Alan Turing, uno de los padres de la inteligencia artificial y principal artífice de la descodificación de la máquina Enigma, sufrió en 1952 una vergonzosa condena a la castración química tras un incidente homosexual que lo abocó al suicidio dos años después. Al final de sus días, con sólo 41 años, Turing le escribió a un amigo: "Turing cree que las máquinas piensan. Turing yace con hombres. Luego las máquinas no piensan".

No está de más recordar, ya que hablamos de rojos y maricones, que uno de los poetas más altos de nuestro idioma, Federico García Lorca, murió fusilado en un barranco en las afueras de un pueblo de Granada y que, años después, uno de sus asesinos, Juan Luis Trescastro, se jactaba de su hazaña con estas palabras: "Le metí dos tiros en el culo por maricón". Para vergüenza nuestra, a día de hoy ni siquiera se sabe donde yacen los restos mortales de Lorca. Sí, resulta patético tener que recordar estas cosas a raíz de un programa de cotilleos, pero es lo que pasa cuando Javier Negre intenta montar un canal cavernario para intentar derribar al gobierno y le sale un especial de cuernos confitados. Así está el patio.