Punto de Fisión

Acabemos de una vez con esto

Actualmente en Nueva Zelanda, que por algo son nuestras antípodas, tienen 2.304 casos de covid, 2.208 curados y 25 fallecidos. No son las cifras del fin de semana, ni de la Navidad, sino el cómputo total de víctimas en un año. En España, en cambio, hay casi 80.000 contagios nuevos desde el viernes y 762 muertos. Es la diferencia entre ponerse a salvar vidas y ponerse a salvar la economía, concretamente, la de bares, restaurantes y chiringuitos de playa. En muchos países de Europa la cosa no anda mucho mejor, lo cual significa un magnífico consuelo de tontos. Como el mantra de "la avaricia es buena" constituye prácticamente el mandamiento único del neoliberalismo -junto con la libertad de tener esclavos y de joder al prójimo- este último año podrían levantarse varias catedrales construidas a base de cráneos humanos y consagradas a la religión capitalista. A muchos de estos políticos que sólo piensan en los saludables beneficios del sector hostelero les convendría aprender una oportuna variación de la frase de Churchill: "Entre la avaricia y la pandemia, habéis elegido la avaricia, y tendréis la pandemia".

Algo estaremos haciendo mal, a no ser que lo del coronavirus sea una competición internacional para ver qué país acaba con más muertos y que les den una medalla a los figuras correspondientes. Pedro Sánchez debe de estar encantado con los resultados provisionales de la carrera, porque ayer mismo inauguró la línea de AVE entre Elche y Madrid comentando que la pandemia no había retrasado los proyectos más urgentes del gobierno. Nada de vacunas, respiradores, farmacéuticas, universidades o laboratorios: charanga y pandereta. En efecto, qué habrá más urgente en esta época que abrir un nueva vía ferroviaria, cuando el tren resulta uno de los medios de transporte más seguros y efectivos para extender los contagios. Sánchez nunca ha sido muy marxista, pero ayer hizo un homenaje casi perfecto a aquel tren mítico de los hermanos Marx que se alimentaba de sus propios vagones y otro a aquel magnífico diálogo metafísico, cuando Chico preguntaba por qué marchaban tan deprisa si no iban a ningún sitio y Groucho respondía: "Entonces corramos y acabemos de una vez con esto".

Por su parte, para no dejar atrás al gobierno y mantener su puesto en el pelotón de cabeza, Ayuso ha declarado que estudiará la posibilidad de que la hostelería sea prioritaria en el sector de vacunación, los camareros justo después de médicos y profesores, y un poco antes de futbolistas, toreros y youtubers. Es una medida de prevención que se corresponde con su afirmación de que, gracias al calor del vino, a las conversaciones sesudas y a la inmunidad natural del lugar, la tasca resulta un ámbito repelente a los contagios (no como el teatro, el cine o la sala de conciertos), un descubrimiento ayusiano que podría revolucionar la medicina y convertir cualquier bar equipado con un cuchillo jamonero y una botella de orujo blanco en un quirófano de urgencias. De hecho, el hospital Zendal por ahí le anda.

En Australia han decretado el confinamiento de la ciudad de Perth durante 5 días ante el primer paciente contagiado en varios meses, un cierre total de actividades en el que se clausuran colegios, bares, restaurantes, cines, gimnasios, polideportivos y todo tipo de comercios. La verdad, suena bastante exagerado, pero a lo mejor por eso en Australia llevan unos 909 fallecidos por covid y aquí vamos camino de los 60.0000, a punto ya de ingresar en el podio. Como van cabeza abajo, pobrecillos, los australianos y los neozelandeses no se enteran de que hay que aprender a convivir con el virus, aun a costa de acabar con el abuelo disecado en el salón y la madre entubada en el pasillo. Soy español, ¿a qué quieres que te gane?