Punto de Fisión

Ortega Smith va al instituto

Los actos para conmemorar el Día de la Mujer por parte de Vox consistieron principalmente en una propuesta para declarar el 8-M Día de las Víctimas del Coronavirus y en un tuit de Macarena Olona del pasado mes de enero profetizando la destrucción del mural feminista de Ciudad Lineal. La directiva de Vox insiste en que esta fecha hace años que está manipulada ideológicamente y utilizada como arma ideológica en la guerra de sexos que, según ellos, envenena la sociedad. Efectivamente alguna guerra de sexos habrá cuando prácticamente a diario nos levantamos con la noticia de una mujer agredida, violada o asesinada por un hombre, de ahí que Vox tilde el movimiento feminista de "violento" y "enloquecido". De hecho, en Vox las mujeres piensan como hombres y los hombres piensan como ayatolás, así que se trata de la única formación política donde guerra de sexos, lo que se dice de sexos, no hay.

A Vox la polémica le sienta como a un neanderthal la barba, ya sea criminalizando a los inmigrantes o plantando una bandera española en Gibraltar, para que, si no los ingleses, al menos los monos puedan elegir. En consonancia con esta estrategia de provocación, dos días antes del 8-M el secretario general de la formación, Javier Ortega Smith, se personó en el instituto Ramiro de Maeztu a pesar de que diversas asociaciones de alumnos y del club de baloncesto Estudiantes habían advertido previamente su repulsa a la visita: "Ni su homofobia, machismo, racismo, aporofobia, ni sus discursos de odio son bienvenidos en este instituto". Curiosamente -aunque no tanto si se piensa quiénes están al frente de la alcaldía y de la Comunidad- este mismo lunes fue cancelado un encuentro de la ministra de Igualdad con el alumnado de un instituto de San Blas.

Entre las razones oficiales para prohibir la visita de Irene Montero, el gobierno de Ayuso especifica que, primero, fue por razones sanitarias y, segundo, por razones ideológicas, ya que la ministra iba a aprovechar el Día de la Mujer para dar la tabarra feminista con la historia ésa de que las mujeres son iguales que los hombres, una tontería que ya conoce todo el mundo y que quedó demostrada una vez más con el veto a una mujer y el beneplácito a un hombre, aunque por diferentes motivos. El alcalde de Madrid, Martínez Almeida, aplaudió la decisión, añadiendo que la visita de Montero no aportaba nada, que es una mujer caracterizada por su sectarismo y que no hay ninguna necesidad de que los políticos vayan a los institutos. Por eso mismo Ortega Smith no fue al Ramiro de Maeztu en calidad de político ni de sectario ni de aportador de contenidos vacuos, sino en calidad de Ortega Smith.

Además, por si fuera poca protección, el secretario general de Vox ya tiene anticuerpos contra el coronavirus y contra el feminismo también, como acreditó en un acto contra la violencia de género celebrado el pasado 4 de marzo en el Ayuntamiento de Madrid. Consistió en un minuto de silencio por el asesinato de una vecina de Torrejón de Ardoz, en el que todos los representantes de los diversos partidos políticos se alinearon tras una pancarta, todos excepto Ortega Smith, que se colocó bien lejos, a dos metros de distancia, no fuese a contagiarse de sentido común.

En el instituto, por lo general, los chavales van a aprender y los adultos a enseñar, pero no es raro que se produzca la operación contraria. Anda que no he descubierto yo cosas las veces que he ido a un instituto o a una universidad a hablar de algún libro mío: de repente advertía que la pregunta de un alumno cortaba más que la cuchilla de un crítico. Cuando Almeida fue a reunirse con un grupo de parvulitos en televisión demostró a España entera que alguien puede, al mismo tiempo, ser alcalde de la capital y tener pendiente la E.G.B. Al final hicieron bien en permitirle a Ortega Smith regresar al instituto, porque le está haciendo mucha falta.