Punto de Fisión

Tangana en Toledo

Un momento del videoclip.

En su empeño por ser original y poner al día la música española, C. Tangana ha acabado por intentar emular al Fary, quien allá por 1983 sacó una canción, Amor secreto, que habla de una mujer enamorada de un sacerdote. En el vídeo original del Fary, rodado en buena parte en una iglesia, se ve a una mujer muy guapa que va a misa y sufre en silencio observando las espaldas eclesiásticas mientras el sacerdote consagra la hostia, completamente ignorante de las pasiones que despierta en su feligresa.

En cambio, en el vídeo de C. Tangana, se ve a Nathy Peluso perreando en la catedral de Toledo y al susodicho C. Tangana arrimando cebolleta y tirándole de los pelos al tiempo que unos cuantos curas espían la parada nupcial escondidos detrás de unas columnas. Todo muy transgresor en apariencia, aunque al final se ve a la pareja fuera de la catedral y ya bendecida con un par de hijos junto a los mismas curas que contemplan el final feliz en familia. Resulta mucho más perturbador y moderno el vídeo del Fary, que no sólo carece de final feliz para los protagonistas sino que, cuando el sacerdote se gira con la hostia en sus manos, la cámara revela que se trata del Fary.

En un primer momento, el deán Juan Miguel Ferrer, salió al paso de las críticas suscitadas por el rodaje en la catedral de Toledo argumentando que "el videoclip presenta la historia de una conversión mediante el amor humano. La letra de la canción es precisa: "Yo era ateo pero ahora creo, porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo". En cuanto a la sensualidad de las imágenes, Ferrer asegura que no afecta a la fe, y que "la finalidad ha sido exclusivamente favorecer el diálogo con la cultura contemporánea".

Un grave error de apreciación, ya que no habían pasado más que unas cuantas horas cuando el arzobispo de Toledo vino a enmendarle la plana al deán lamentando profundamente lo sucedido y pidiendo perdón a los fieles por "el uso indebido de un lugar sagrado". Ha sido una dura semana para la Iglesia española, que primero tuvo que asistir a la ruptura de relaciones entre el Papa Francisco y Bertín Osborne a causa de las declaraciones papales sobre el indigenismo, y ahora ha visto cómo la catedral de Toledo se le transforma en una sucursal de Sodoma y Gomorra. Me pregunto qué opinará de estos asuntos Juan Manuel de Prada, quien ya advirtió en su día, cuando le dijeron que él representaba a la derecha española, que no señor, que a la derecha española la representa mucho mejor Bertín Osborne.

Al arzobispo de Toledo le han respondido, con razón, que el verdadero escándalo no está en el vídeo de C. Tangana sino en el silencio sepulcral de la jerarquía eclesiástica ante los miles y miles de abusos y violaciones a menores cometidos durante décadas por sacerdotes. Una pareja de curas espiando cómo otro colega se lo monta con un monaguillo frente al altar y lo más seguro es que el arzobispo no hubiera dicho ni pío. En cualquier caso, el cabildo de la catedral de Toledo se embolsó 30.000 euros de la productora por permitirles grabar un vídeo que, por lo visto, les ofende mucho, aunque no tanto como para devolver la pasta y seguir la lección de Cristo con los mercaderes del templo. Al César lo que es del César y a Dios también lo que es del César.