Ciencia para ciudadanos

MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA FISAC 

Richard A. Muller es un importante físico norteamericano, profesor en la universidad de Berkeley y autor de la hipótesis Némesis. Algunas observaciones permiten conjeturar que en el planeta Tierra se han producido extinciones masivas de seres vivos con una periodicidad de 26 a 30 millones de años. Este fenómeno podría explicarse como consecuencia de la existencia de una estrella (para la que Muller propuso el nombre de Némesis) que describiría una gigantesca órbita en torno a nuestro sol, y atravesaría cada 26 a 30 millones de años un cinturón de cometas, lo que provocaría la caída masiva de meteoritos sobre la Tierra. Se trata de una teoría muy arriesgada, frente a la que existen muchos detractores y no tantos entusiastas. Pero es una bella teoría, defendida con rigor y pasión por su autor y que, si resultara confirmada, tendría importantes repercusiones sobre nuestro conocimiento de la historia de la Tierra y de la vida en ella.

Sin embargo, la razón por la que Muller ha adquirido popularidad en los últimos tiempos no es por sus contribuciones a la geofísica, sino por su curso de Física para Futuros Presidentes que imparte con éxito en Berkeley y que ha dado lugar a una versión divulgativa, publicada recientemente en Estados Unidos y destinada a convertirse en un best seller de la literatura científica. Durante la campaña a las elecciones presidenciales, los lectores norteamericanos habrán podido encontrar en sus páginas el tipo de información científica que un candidato a presidente de Estados Unidos debe tener en relación con asuntos tan importantes como la energía nuclear, las armas, los ataques terroristas, la tecnología espacial, las telecomunicaciones, el cambio climático o las energías renovables. En la mejor tradición de los escritores científicos norteamericanos y británicos, Muller expone con sencillez y agudeza toda la información científica relevante y tiene especial cuidado es deslindar las cuestiones de hecho que la física puede responder, de las cuestiones morales y políticas que el futuro presidente tendrá que afrontar.

El libro de Muller podría servir de ejemplo para la nueva asignatura de Ciencias para el Mundo Conrtemporáneo que se ha comenzado a impartir en el nuevo bachillerato. A la luz del éxito de Muller, quizá habría sido mejor llamarla “Ciencia para futuros gobernantes” o mejor aún, “Ciencia para ciudadanos”. Todavía es pronto para juzgar el éxito de esta asignatura. El pronóstico pesimista dice que se convertirá en una “maría” (algo así como “ciencia para torpes en matemáticas”), porque los profesores de ciencias no tienen interés en ella. El optimista dice que se convertirá en un lugar atractivo para introducir en las clases de ciencias, a las que asisten los de letras, temas de letras que interesan también a los de ciencias. Algo así.
En mi opinión, el éxito definitivo dependerá de que profesores, editores y gestores educativos se tomen en serio el reto: los ciudadanos del futuro tendrán que afrontar cuestiones de interés público que requerirán un elevado nivel de información científica. Ahora tenemos la oportunidad de prepararles para ello. Cuando nos gobiernen, nos alegraremos de haberlo hecho así y ellos nos lo agradecerán.

Miguel Ángel Quintanilla Fisac es  Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia