Del consejo editorial

Ofertas envenenadas

ÓSCAR CELADOR ANGÓN

El acuerdo de colaboración firmado hace días entre los gobiernos español y alemán, con el objeto de que los jóvenes españoles cualificados y desempleados puedan trasladarse a Alemania para trabajar ha resucitado los fantasmas de un pasado no muy lejano en el que el hambre y la necesidad obligó a muchos españoles a emigrar.
La economía alemana ha despertado súbitamente después de un largo periodo de recesión, tal y como se aprecia en el hecho de que cerrase 2010 con un crecimiento cercano al 4% y su mercado laboral se aproxime a marchas forzadas al pleno empleo. Sin embargo, no todo son buenas noticias para la industria alemana, ya que la acuciante falta de mano de obra cualificada, y en especial en el sector de la ingeniería, puede hacer peligrar su incipiente recuperación. Así las cosas, es evidente que la demanda laboral de la economía alemana puede servir para que un sector de los desempleados españoles encuentre trabajo. Pero ¿quién necesita más a quién? ¿Alemania a los ingenieros españoles o a la inversa?

La oferta del Gobierno alemán no está exenta de cierta hipocresía, pues, por una parte, se dirige exclusivamente a un sector de los desempleados españoles (jóvenes altamente cualificados). Por la otra, pretende obtener mano de obra a coste cero, ya que su formación académica ha sido sufragada por nuestro país. Y por último, con independencia de cuáles sean los deseos del Gobierno alemán, hace muchos años que los españoles pueden trabajar en el mercado laboral de la Unión Europea sin necesidad de una invitación previa.

A priori, los españoles podríamos sentirnos estafados por el hecho de haber invertido nuestros recursos económicos en la formación de un capital humano que, en el caso de atender a la oferta alemana, generará riqueza y bienestar para otro país. Sin embargo, la política alemana no difiere mucho de la que nuestro país ha impulsado en otros sectores laborales, tal y como se aprecia en el hecho de que, por ejemplo, mientras que cada año numerosos profesionales de la medicina y la enfermería españoles emigran a otros países europeos a la búsqueda de mejores condiciones profesionales, a su vez la Sanidad española contrata a profesionales que proceden de Europa del Este y Latinoamérica. En otras palabras, puede que la oferta del Gobierno alemán no sea tan generosa como parece, pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Óscar Celador Angón es profesor de Derecho Eclesiástico del Estado y de Libertades Públicas