Del consejo editorial

Del ladrillo a la lona

ANTONIO IZQUIERDO

Catedrático de Sociología

El trágico terremoto en superficie de Lorca ha dejado al desnudo una profunda falla social. Hemos visto que los inmigrantes son los grandes damnificados de la crisis también en lo que hace a la vivienda. Es sabido que la tasa de desempleo de los trabajadores foráneos duplica a la de los nativos y que la crisis del ladrillo ha sido un factor capital en esa desgracia. Pero ahora comprobamos cómo otra crisis, la sísmica, los ha empujado del ladrillo a la lona.

Las estadísticas dicen que el 20% de los habitantes eran inmigrantes, pero las imágenes muestran que el 80% de los que duermen en el campamento no son lorquinos de nacimiento. De modo que la catástrofe ha invertido las proporciones entre los empadronados. Se han dado dos explicaciones razonables. Una es que tienen menos red familiar a la que acudir y la otra que carecen de una segunda residencia en la que recalar. Pero más allá de Lorca, las imágenes nos hablan acerca del impacto de la crisis en la vivienda de los vulnerables. La Fundación Foessa acaba de publicar "El primer impacto de la crisis en la cohesión social en España", y de ahí salen los siguientes datos sobre inmigración y vivienda.
Un 20% tiene dificultades para pagar el agua, la luz y los alquileres y, como consecuencia, el 10% se halla amenazado de expulsión. El estudio muestra que al cabo de dos años de crisis se han duplicado las dificultades de los extranjeros para mantener las viviendas. También cuantifica las estrategias que están empleando los inmigrantes para aguantar la sacudida: el 9% comparte el piso con personas sin parentesco y el 7% alquila alguna habitación. Por ahora no aumenta el hacinamiento, pero sí que han empeorado las condiciones de la vivienda y se ha achicado el espacio disponible.
En números redondos, hay dos millones y medio de hogares extranjeros en España y, aunque esta acumulación se ha producido en poco tiempo, lo cierto es que no ha crecido el chabolismo como cuando, hace 50 años, los españoles fueron los que emigraron a las ciudades. Sin embargo, la recesión ha empujado a la exclusión a dos millones de hogares, principalmente a los encabezados por jóvenes, por mujeres y por inmigrantes.