La socialdemocracia recuperada

Jorge Calero

Catedrático de Economía Aplicada

Las propuestas económicas de Rubalcaba como candidato a las próximas elecciones pueden resultar paradójicas y así han sido descritas largamente en los medios de comunicación: el candidato de un partido en el Gobierno propone políticas en muy buena medida opuestas a las del propio Gobierno, del que él mismo ha formado parte. Una vez reconocida la existencia de esta paradoja, sin embargo, una segunda reflexión lleva a aceptar que el giro que suponen los planteamientos de Rubalcaba es prácticamente inevitable y, sobre todo, deseable. Deseable desde el doble punto de vista de los intereses electorales del PSOE y, también, de los intereses de amplias franjas de la sociedad española.
En esta segunda reflexión participan tres argumentos. Primero: la política es el ámbito de lo posible y entre sus prioridades no figura lamentarse por el pasado ni intentar la construcción de máquinas del tiempo. En este caso, máquinas del tiempo que nos permitan retrotraernos a antes de mayo de 2010, cuando todavía era posible evitar caer en las políticas de apaciguamiento de los “mercados”. Segundo: estas políticas impulsadas a partir de mayo de 2010 difícilmente pueden constituir un programa electoral y, mucho menos, uno del PSOE (obviamente, me refiero a un programa electoral no demente). Y tercero: la vuelta a las raíces socialdemócratas que supone el paquete de propuestas de Rubalcaba es una buena base, quizás la única posible, para que el electorado y la ciudadanía en general (re)sintonice con el PSOE como opción de Gobierno.
La socialdemocracia proporciona un excelente centro de gravedad para el PSOE. Otras alternativas son poco rentables: los ciudadanos prefieren votar al original en lugar de a los sucedáneos. La crisis, además, presenta retos que históricamente se han afrontado con éxito por medio de políticas socialdemócratas. Aunque la agitación política y económica altere muchas posiciones, conviene ofrecer una referencia clara, para el momento actual y, sobre todo, para el futuro. Ahora bien, simultáneamente, convendrá ir explorando qué posibilidades ofrece la socialdemocracia en un contexto de gasto público severamente limitado y de crecimiento económico débil, el predecible para el próximo futuro.