La Formación Profesional, abierta

Jorge Calero
Catedrático de Economía Aplicada

Con la reciente reforma de la Formación Profesional concluye un proceso por el que se ha abandonado progresivamente uno de los principios esenciales que guió la reestructuración del sector en la LOGSE de 1990: la selección de los alumnos por medio de la exigencia de titulaciones previas. Este principio se incorporó al diseño del sistema con objeto de elevar la calidad y borrar el estigma previo de estudios “de segunda” para alumnos “de segunda”. Las titulaciones exigidas eran siempre idénticas a las requeridas en la rama académica: para los Ciclos de Grado Medio, el Graduado en ESO y para los Ciclos de Grado Superior, el Bachillerato. Esta última exigencia era especialmente remarcable: el acceso a los Ciclos de Grado Superior se desvinculó de la obtención de la titulación profesional de Grado Medio.

El objetivo de “dignificar” la Formación Profesional Reglada, por medio de la selectividad y la calidad, se consiguió totalmente en el caso de los Ciclos de Grado Superior y sólo parcialmente en los Ciclos de Grado Medio. Sin embargo, la propia elección de política educativa tuvo como efecto colateral el incremento de las dificultades de un amplio colectivo de jóvenes a la hora de dar continuidad a sus estudios. Entre las dos funciones básicas atribuidas a la Formación Profesional según la Comisión Europea –el desarrollo del potencial competitivo y la cohesión social–, se dio prioridad a la primera a expensas de la segunda.

La última reforma, en la que se establecen una serie de pasarelas adicionales por las que se facilita el acceso a la Formación Profesional, tiene una doble justificación. Por un lado, la “situación de emergencia” causada por la combinación de las enormes cifras de abandono prematuro y la dificultad de acceso a un primer empleo. Por otro, la confianza implícita en que la calidad del sistema de Formación Profesional está suficientemente consolidada tras un largo periodo de selectividad. No obstante, esta consolidación difícilmente puede darse por supuesta, lo que exigirá, en el futuro, el refuerzo continuo de la calidad (especialmente en los Ciclos de Grado Medio) en un contexto en el que muchos de los nuevos usuarios estarán menos preseleccionados que hace unos años.