La lógica, de vacaciones

Pere Vilanova
Catedrático de Ciencia Política

Comienza agosto. Los medios de comunicación de un día cualquiera aportan un muestrario del absurdo en que vivimos. El otro día, sin ir más lejos. Por un lado, los famosos “mercados” redoblan sus ataques contra España e Italia (no digamos ya Grecia, Irlanda & Co), justamente porque en Estados Unidos el Congreso ha conseguido pactar una ley de mínimos con la que evitar la bancarrota de la primera potencia mundial. Ojo, han conseguido llegar a un acuerdo, se supone que eso aporta estabilidad, parecería una buena noticia, ¿no? Pues al día siguiente el resultado es el arriba mencionado. Mientras, en otra galaxia muy lejana, los partidos políticos catalanes andan a la greña porque el Gobierno catalán propone reducir a la mitad los miembros del CAC (Consejo Audiovisual de Catalunya) y de la CCMA (Corporació Catalana de Medios Audiovisuales). No parece descabellado, el CAC tiene diez miembros, la CCMA doce, pasarían a cinco y cinco. Pero ¿quién los había nombrado? Los partidos políticos con representación parlamentaria. ¿Para cumplir qué función? Por ejemplo convertir los informativos, en campaña electoral, en un troceado pactado que convierte el noticiario en un triste “bis” de los actos de campaña electoral, con desprecio a la autonomía profesional de los periodistas.

Es interesante ver los argumentos que usan los partidos de la oposición en sus airadas reacciones a la propuesta de reducción. De lo que se trata es de si, pasando de doce a cinco, tal o cual partido va a quedarse sin “representante” en la nueva composición, y si eso sucede, ¿qué?: saldrá menos en el informativo. Entre tanto, la Constitución consagra el derecho del ciudadano a una información veraz, y la autonomía de unos medios de comunicación públicos para tal fin. No consagra la apropiación de ese derecho y de esos medios públicos por parte de los partidos, a fin de poder controlar los contenidos informativos. En síntesis, la primera semana de agosto nos sirve para recordar que este siglo XXI viene mal enfocado. Por arriba, “los mercados” o quien quiera que decida, convierte en 24 horas el acuerdo alcanzado en Estados Unidos en un nuevo ataque financiero contra Europa. Por abajo, los partidos políticos se enzarzan en una pelea de corral que nos confirma que del 15-M a esta parte no han aprendido nada. Ni piensan hacerlo.