Altruismo empresarial

ALFONSO EGEA DE HARO
Profesor de Ciencia Política

El empresario norteamericano Warren Buffet ya manifestó que esta crisis no esconde nada nuevo sino una lucha de clases donde unos ganan, y cada vez más. Ahora esos parecen decididos a iniciar una cruzada, eso sí, moderada, para salvar a sus respectivos gobiernos nacionales. Además de Buffet, varios empresarios franceses ya han dirigido una carta al presidente francés ofreciéndose a pagar más impuestos. En Italia, el presidente de Ferrari, Cordero di Montezemolo, encabeza un grupo de empresarios dispuestos a comprar deuda pública del país transalpino para calmar así a los mercados.
¿A qué se debe este altruismo? En primer lugar y, si fuera altruismo, habría que calificarlo como moderado porque ya han advertido que una excesiva presión fiscal estimularía, aún más, el riesgo de buscar refugio en paraísos fiscales. En segundo lugar, la intensificación de la presión precisamente sobre los denominados paraísos fiscales parece tener consecuencias. Alemania y, recientemente, Reino Unido acaban de firmar con Suiza un tratado por el que Suiza recaudaría los impuestos de los nacionales de aquellos estados a partir de un determinado porcentaje sobre el patrimonio poseído en la confederación suiza. A cambio, se mantendría el secreto sobre la composición y características de estos patrimonios. Francia e Italia podrían ser los siguientes en suscribir un tratado similar.
En realidad, este pretendido altruismo y la histórica lucha de clases no son conceptos tan distantes. Muchas de estas grandes fortunas son el resultado de la internacionalización de las economías nacionales. Una internacionalización que se logró, en un primer momento, mediante ajustes en salarios y precios para mantener la competitividad de las empresas nacionales. Pero este escenario no generó un equilibrio entre la internacionalización de la economía y la estabilidad social y política, sino que generó constantes tensiones que estuvieron en el origen de varios ismos que caracterizaron el siglo XIX. El equilibrio sólo llegó con el desarrollo de modelos sociales más democráticos y orientados a lograr una mayor cohesión social. Ahora que la clase política padece una peligrosa amnesia selectiva, este inesperado altruismo empresarial parece recordar las bases del equilibrio.