Eurobonos a debate

ALFONSO EGEA DE HARO

Profesor de Ciencia Política

Aunque ahora se presenten como el único medio para salvar la moneda común, la idea de crear eurobonos ya circulaba desde mitad de los años setenta. En 1993, la Comisión Delors ya propuso la emisión de los eurobonos para la financiación de inversiones en proyectos de transporte, energía y telecomunicaciones. El objetivo era estimular el crecimiento económico mediante la inversión pública. Ya entonces el debate era si la inversión pública podía ser el motor del crecimiento y cómo garantizar el pago de los eurobonos con un presupuesto europeo tan reducido y donde se vetaba el recurso al endeudamiento.
Hoy los eurobonos, más que un instrumento de inversión pública para proyectos comunes, son presentados como un medio para compartir los gastos de financiación de la deuda pública de los distintos países. El matiz es importante, porque la discusión se está reduciendo a un análisis del coste inmediato que para cada país tendría su puesta en funcionamiento. Desde el Ministerio de Economía alemán se estima un aumento de 0,8 puntos porcentuales en el tipo de interés respecto a los actuales bonos alemanes. Si es mucho o poco depende de los otros escenarios posibles que se barajen (insolvencia de algunos países, necesidad de ampliar el fondo de rescate, etc.).
Estas dos visiones tienen consecuencias en el procedimiento a seguir para la puesta en funcionamiento de los eurobonos. Si se consideran instrumentos de inversión controlados por las instituciones comunitarias, previsiblemente sería necesaria una reforma del Tratado de Lisboa con los consiguientes procesos nacionales de ratificación y la celebración de referendos. Un proceso que llevaría un tiempo del que se dice no disponemos (aunque ya son dos años desde que estallara la crisis de la deuda pública en Grecia sin conseguir una solución). Si se opta por la segunda visión y los eurobonos se vinculan al Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, se podría evitar la reforma del Tratado mediante acuerdos intergubernamentales (el Pacto por el euro plus sería el referente inmediato).
Sin embargo, limitar el debate a las dificultades procedimentales y al coste inmediato para cada país supone esconder el sentido original de los eurobonos y vincularlos exclusivamente a un plan para salvar a la moneda común.