La Larga Marcha

28 Sep 2011
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PERE VILANOVA

Catedrático de Políticas

Una de las peculiaridades del sistema político norteamericano es su sistema electoral, y en concreto la larga secuencia que culmina en la elección presidencial. En este caso, noviembre de 2012, fíjense si falta tiempo, pero como es tradición, en el campo del presidente en su primer mandato, salvo incidencia mayor, se presupone que será el candidato de su partido. Ello no obviará en su día la posibilidad de otros candidatos en las primarias que empiezan formalmente a principios del próximo año, ni la convención que designa formalmente al candidato, normalmente en agosto.
Pero en el campo opositor la situación es otra. El partido republicano ha iniciado ya hace semanas una peculiar forma de pre-primarias (estas empiezan formalmente en febrero próximo) a partir de una serie de encendidos debates entre pre-candidatos que se van autopromocionando. No es exactamente una situación nueva, pero presenta algunas extrañas peculiaridades. Si de momento los candidatos virtuales se enfrentan duramente entre sí, sobre todo compiten en dos ejes temáticos: a ver quién hace las acusaciones más exageradas contra Obama (si es socialista, comunista, islamista y, sobre todo, no nacido en EEUU), y a ver quién presenta una agenda teológica más radical. Que Michelle Bachmann convierta a Sarah Palin en “candidata centrista” es insólito, como lo es que propone quitar a los estados la capacidad normativa en materia educativa, para devolver esta competencia “a las familias”. El candidato Rick Perry basa su campaña en que, como gobernador, en su Estado se ha batido el récord nacional de ejecuciones: 234. Romney, que aparece como el más moderado de todos, mormón de religión, es creacionista y naturalmente defiende la teoría del “diseño inteligente” (tiene que haber un dios ahí fuera que haya creado una cosa tan maravillosa como nuestro pobre universo). El establishment republicano tradicional empieza a estar preocupado porque, en un sistema bipartidista electoralmente muy rígido, su espacio está siendo abducido por el Tea Party en su versión más radical.
Habrá que ver qué pasa en 2012, a dónde va esta Larga Marcha hacia el limbo. De momento, la Oficina Federal de Estadística ha publicado que 46 millones de ciudadanos viven por debajo del umbral de pobreza, la peor cifra desde 1959.