Los viejos soldados nunca mueren

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencias Políticas

La presencia de ETA era el único obstáculo para la normalización democrática de Euskadi, algo en lo que coinciden todos los partidos vascos, incluida la izquierda abertzale, si no, esta no hubiera pedido que aquella cesara en su actividad. Pero su ausencia, esta ausencia que no se debe a que los gudaris mueran sino a que se esfuman, como dice la balada, puede que no ayude.
Los partidos nacionalistas vascos, saludando el tiempo nuevo, han propuesto varias medidas de distinto calado (adelanto de las elecciones, acercamiento de presos, derogación de la Ley de Partidos, replanteamiento de la integración constitucional de Euskadi en España) que suponen un cambio sustancial. Quieren que el Estado responda a la declaración de ETA de cese definitivo del terrorismo, pero sin más garantía que la palabra de esta, ya que no ha entregado las armas.
Tal es el argumento principal de parte de la oposición para desconfiar de la declaración etarra. Con independencia de que esa desconfianza se extreme hasta obstaculizar la paz en el País Vasco, lo cierto es que tiene un punto de sentido común. Porque ¿para qué quiere ETA conservar el arsenal si no va a utilizarlo? Mientras una de las respuestas pueda ser “para utilizarlo otra vez”, la desconfianza estará justificada.
Se entiende la urgencia de los nacionalistas: no quieren vérselas con un gobierno nuevo, quizá apoyado en sólida mayoría parlamentaria. Pero si el socialista cediera a sus solicitudes, faltaría a una norma no escrita de corrección parlamentaria, según la cual un Gobierno prácticamente en funciones no puede hipotecar la gestión del siguiente. Así que no se moverá hasta las elecciones, y hará bien, porque, además, la situación no está del todo clara, ya que los viejos soldados no han muerto.
Se dice que el IRA tardó siete años en deponer las armas desde el cese de la violencia, lo que no es un dato alentador. Y menos lo es la desafortunada observación de Otegi de que pedir la disolución de ETA sea “inmaduro”. ¿Por qué? Dice también que es una muestra del “miedo” de los partidos a la “nueva” situación. ¿Es tan extraño? En esos partidos militaban muchos asesinados por la vesania terrorista.