Acción global contra la violencia de género

Carmen Magallón
Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz

Glosando el famoso cuento de Monterroso, me gustaría recordar que cuando nos despertamos, tras las elecciones, la violencia de género, cual dinosaurio, seguía aquí. Y, desgraciadamente, también allí, es decir, por todo el mundo, pues es un problema generalizado. Por esta causa, el Centro por el Liderazgo Global de las Mujeres ha lanzado un llamamiento para confluir globalmente en 16 días de iniciativas y acciones para acabar con la violencia contra las mujeres, a partir del día dedicado anualmente a denunciar esta lacra, el 25 de noviembre.
Sabemos las consecuencias trágicas de la violencia de género en nuestra cotidianidad, no podemos olvidar tantas muertes. Pues imaginemos lo que sucede en lugares donde proliferan las armas. Según la Red Internacional de Acción contra las Armas Cortas (Iansa), las mujeres son tres veces más vulnerables a la muerte por violencia cuando hay un arma de fuego en la casa. Por eso, el lema de esta campaña es: “De la paz en casa, a la paz en el mundo: cuestionemos el militarismo y terminemos con la violencia de género”. Porque la exploración de algunas de las estructuras socioeconómicas que promueven y perpetúan esta violencia apunta sistemáticamente al militarismo, que cree en la necesidad de recurrir a la violencia para solucionar conflictos y para defender intereses económicos y políticos; que está en la raíz de ciertas formas de entender la masculinidad que son una amenaza para la seguridad de las mujeres y de los hombres que no la comparten; y que lleva consigo la proliferación de armas. Una ideología que impregna el poder.
Acontecimientos internacionales como las intervenciones militares, las agresiones contra los derechos humanos o los feminicidios, son consecuencia de esa mentalidad militarista dominante. Su violencia está influyendo en la forma en que percibimos el mundo: nuestras vidas, la convivencia social y la vida en pareja. No es extraño, pues, que tantas redes de mujeres, entre ellas la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, hayan lanzado esta campaña en la que se aboga por la reducción del gasto militar, la redefinición de la seguridad y la denuncia de quienes se enriquecen con el comercio de armas.