Sorpresa en el Parlamento europeo

Pere Vilanova
Catedrático de Ciencia Política

El Parlamento europeo, el gran olvidado de la reciente cumbre y subsiguiente pacto de estabilidad fiscal (del que habrá mucho que hablar en las semanas y meses por venir), resulta que nos ha sorprendido votando a favor de la suspensión de un acuerdo pesquero entre la Unión Europea (UE) y Marruecos, uno de esos acuerdos que -aunque quizá costó aprobar en su día- se daba por automatizado, rutinario. Como es lógico desde su punto de vista, el Gobierno marroquí ha reaccionado con tanta dureza como prontitud y en cuestión de horas los barcos europeos que faenaban en aquellas aguas han tenido que retirarse. Varias cosas llaman la atención y merecen algún comentario.

Por un lado, no parece que la cosa vaya de pesca, sino de que el Parlamento Europeo ha decidido (no pasa muy a menudo) hacer uso de alguna de sus pocas prerrogativas vinculantes y con ello recordar a la Comisión, en primer lugar, y al Consejo Europeo (y por tanto a los gobiernos de los estados miembros) que deberá ser tenido en cuenta, con crisis o sin ella. Por otro lado, lo reñido de la votación, a primera vista, no parece reflejar exactamente que los países de la UE y sus gobiernos estén divididos en la misma proporción, a favor de Marruecos o del Frente Polisario, por desgracia para los saharauis, cuya causa ha sido marginada en la escena internacional por casi todos los gobiernos (no sólo los sucesivos de España y Francia) tanto europeos como de la Unión Africana, no digamos ya en Naciones Unidas.

El eurodiputado Raúl Romera ha dado explicaciones clarificadoras del porqué de esta votación, de su significado real y, de pasada, de ciertas limitaciones en cuanto a sus efectos que también conviene tener presentes. Se renegociará otro acuerdo (este vencía en febrero próximo) y el tema del Sáhara Occidental seguirá empantanado en las negociaciones que Marruecos y el Polisario llevan a cabo -se supone- en la sede de Naciones Unidas. En cuanto a que con el Tratado de Lisboa la UE hablaría por fin «con una sola voz», lo hemos visto una vez más. Cada Estado miembro tiene su propia posición y Catherine Ashton opina que el tema debería ser tratado en Naciones Unidas. ¿Es donde se supervisan los tratados de la UE con países terceros? Gran noticia.