El nuevo Gobierno en el año más caluroso

Carme Miralles-Guasch
Profesora de Geografía Urbana

El año que acaba ha sido el más caluroso desde que comenzaron los registros en 1850. Y no sólo eso, los últimos 15 años han sido los más cálidos de los pasados 150. Los datos son irrefutables y además tozudos, porque año tras año nos indican que el cambio climático ya está aquí, que ha venido para quedarse y que sus causas tienen origen en las actividades humanas. Además, todos los mapas de previsiones muestran que España está situada en una de las zonas más afectadas, donde no sólo se incrementarán las temperaturas, sino que también bajará la regularidad de las precipitaciones, dando lugar al avance de las zonas desérticas. Tanto es así que algunas empresas vinícolas están comprando tierras en zonas altas del Pirineo, donde se prevé que las condiciones climáticas empiecen a ser óptimas para el cultivo de las cepas.

Las crisis económicas, llegan y se van, y aunque ahora parece difícil, nuestra economía empezará a crecer y, con más o menos arañazos, más tarde o más pronto, la superaremos. Sin embargo, hay cambios que son mucho más definitivos, estructurales. Que requerirán de adaptaciones profundas, de otros marcos de pensamiento y de modelos sociales nuevos. Y esto no se improvisa, al contrario: demanda reflexión y actuación a largo plazo, empezando por hoy.

Los responsables políticos parecen no leer según qué titulares y el medio ambiente cada vez está más diluido como responsabilidad política que tienen nuestros gobernantes. El nuevo Gobierno es una buena prueba de ello: el medio ambiente disuelto entre agricultura y alimentación, con un ministro que no parece tener mucha sensibilidad hacia ello. Otro ejemplo es el Ayuntamiento de Barcelona, donde bajan los impuestos de los automóviles y suben las tarifas del transporte público más del 12%, apostando por el transporte que más contamina y afecta al cambio climático.

En España, parece que a la derecha estos incrementos de temperatura no le inquietan, que no se siente parte de la colectividad afectada por los cambios ambientales y actúa como si sólo perjudicase a personas de otra ideología y a algunos científicos alocados. Pues no. Estos cambios son transversales y universales y nos afectan a todos, nos queramos enterar o no. Y todos los gobiernos están implicados en ello.