Del consejo editorial

La ampliación europea en tiempos de crisis

ALFONSO EGEA DE HARO

Profesor de Ciencia Política

Puede la crisis económica paralizar el proceso de ampliación de la Unión Europea? Son varios los países candidatos a entrar en la Unión (Turquía, Croacia, Antigua República Yugoslava de Macedonia), y otros potenciales (Islandia o los países de los Balcanes occidentales). En algunos casos, como Islandia, la entrada en la UE está ligada a la necesidad de afrontar con mayores garantías los vaivenes de los mercados financieros internacionales; en otros, a impulsar procesos internos de transformación política o a la normalización de las relaciones con los países vecinos. En todos los casos, la pertenencia a la UE supone disponer de una malla de seguridad.
Esta visión parece no haber sido alterada por la titubeante respuesta europea ante la crisis económica. Se piensa que está en el interés de la Unión la activación de la malla de seguridad, ya que la debilidad de una parte del sistema se transmite al conjunto, o también porque el sistema es tan débil como lo es su parte más débil. No obstante, la activación de esa malla lleva aparejada la imposición de drásticos planes de reducción del déficit y la deuda pública, así como la intervención de terceros acreedores (caso del Fondo Monetario Internacional). Este esquema se viene repitiendo desde hace más de un año, primero en alguno de los nuevos socios del Este y de los países bálticos y ahora en los países periféricos del sur de Europa.
Pero si la crisis económica no parece estar minando la voluntad de los países aspirantes a entrar en la UE, sí que está transformando el escenario interno para decidir sobre la futura ampliación. Primero, por la urgencia de las cuestiones económicas sobre las de carácter político. Segundo, por los posibles cambios en la influencia que puedan tener actores claves en el proceso de ampliación, como Grecia (con relación a la entrada de Turquía y de la Antigua República Yugoslava de Macedonia). Tercero, por el auge de los partidos nacionalistas tanto a nivel nacional como europeo, y que no tienen entre sus prioridades la ampliación de la UE. Cuarto, por el desarrollo de una Europa dual integrada por un núcleo de países alrededor del euro, cada vez más integrado, y por un segundo círculo más amplio de países alejado de la toma de decisiones. El resultado de esta transformación es cuanto menos incierto para los posibles nuevos socios comunitarios. Mientras tanto, el núcleo económico podría crecer con la incorporación de Estonia en 2011, tal y como ha recomendado la Comisión Europea.