Del consejo editorial

Quien contamina, paga

ALFONSO EGEA DE HARO

Profesor de Ciencia Política

Quién es el culpable de la crisis económica? La respuesta a esta pregunta determina quién debe ser el responsable de pagar el coste de la recuperación. Una respuesta que es cada vez más urgente por los sacrificios que exigen los planes nacionales de reducción del déficit público. Necesitamos un culpable porque si no, aumentarán los reproches entre los que sucesivamente deban hacer frente al coste de la recuperación. La dificultar de contestar estriba en la duración de la crisis y en su constante mutación de crisis financiera a crisis de la economía real y nuevamente a crisis financiera, aumentando la probabilidad de un ciclo económico en forma de W con episodios de recuperación seguidos de nuevas crisis.

Así, de la imprudencia de los operadores financieros hemos pasado a acusar a los gobiernos por su falta de rigor en el control de las cuentas públicas y en generar un déficit público insostenible. En el futuro próximo, nuevamente, nos encontraremos con casos en los que se les exija a los gobiernos responsabilidad por adoptar unas medidas de austeridad que condicionarán el crecimiento futuro.
Una respuesta parece llegar de la Comisión Europea y de su iniciativa por aplicar el principio de "quien contamina paga" al ámbito económico. Este principio de la política medioambiental justifica la imposición sobre aquellas actividades que generan un riesgo medioambiental. En su versión económica, el principio supondría que aquellos actores económicos, bancos y entidades financieras, que por su actividad asumen operaciones de riesgo vengan a soportar un impuesto, que financiaría una ulterior reparación del perjuicio provocado. La propuesta de la Comisión del pasado miércoles deja, no obstante, diversos aspectos por definir como si la imposición se debe realizar sobre los beneficios o sobre los recursos de las entidades o si la recaudación debe servir para crear un fondo a nivel nacional o europeo.
En cualquier caso, se apunta a una posible respuesta que se basa no en buscar el culpable inmediato sino el responsable último. La concreción de esta medida, a nivel europeo, es urgente de cara a la próxima reunión del G20 a finales de junio. De ello dependerá el que comencemos a pensar que la salida de la crisis depende tanto de la coordinación de las políticas económicas nacionales como de la corresponsabilidad en la asunción de los riesgos que genera toda actividad económica.