Del consejo editorial

El Estado del bienestar es el modelo de crecimiento

JORGE CALERO

Catedrático de Economía Aplicada

El Estado del bienestar es especialmente sensible a las fases del ciclo económico. Se ha llegado a afirmar que sólo en un contexto de fuerte crecimiento económico sostenido puede mantenerse un Estado del bienestar. Siendo tal afirmación, a mi juicio exagerada, proporciona al menos una pista acerca de la fragilidad del Estado del bienestar ante la crisis económica.
Dos factores contribuyen a esta fragilidad:
El primero y más evidente, la crisis fiscal, producida por el incremento de algunos gastos públicos (en protección social y en apoyo a los sectores económicos en crisis), combinado con la contracción de los ingresos fiscales.
El segundo, la identificación del Estado del bienestar como un "lastre" para el crecimiento económico tan necesario para crear empleo, especialmente en un contexto en el que muchos de los países competidores carecen de Estado del
bienestar.
De los dos factores de fragilidad mencionados, el primero es técnico y no admite mucha controversia. En cambio, el segundo tiene un fuerte componente ideológico y está lejos de ser un fenómeno comprobado. Antes al contrario, más que un lastre al crecimiento, el Estado del bienestar puede ser considerado precisamente como piedra angular de un modelo de crecimiento deseable.
Más allá de las funciones relacionadas con la equidad y la cohesión social, el papel de los estados del bienestar avanzados en el crecimiento económico debe ser reconocido y valorado.
El Estado del bienestar favorece el crecimiento económico, quizás no un crecimiento económico explosivo y poco sostenible (derivado de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo o los recursos naturales), sino uno basado en la mejora del capital humano, el incremento de la productividad y una distribución de la renta poco desigual, que permita una elevada capacidad de consumo.
Visiones cortoplacistas, en un contexto de crisis, pueden conducir a decisiones erróneas de las que tengamos que arrepentirnos en el medio y largo plazo. Cada recorte, cada adelgazamiento deben ser analizados con detalle y evaluadas sus consecuencias con más rigor del que se ha tenido en los últimos meses.