Del consejo editorial

Fecundidad extranjera: ¿adaptación o convergencia?

ANTONIO IZQUIERDO

Economista

Es el primero, de los últimos diez años, en el que la natalidad extranjera ha disminuido en cantidad. Aun así, uno de cada cuatro alumbramientos habidos en España se debe al aporte inmigrante. El peso de estos nacimientos en el total de nacidos duplica la proporción de los inmigrantes extranjeros en el conjunto de la población. En el futuro, el rostro de los españoles será multirracial.
Las cifras que dan cuenta de la contribución extranjera a la natalidad son las que siguen: el número de nacidos se ha cuadriplicado pasando de 30.000 en 2000 a 125.000 en 2008, aunque, en el último año, el alza se ha quebrado. No obstante, los 118.000 nacidos durante 2009 suponen el 24% del total de alumbramientos. La primera pregunta es si esa encumbrada proporción es el resultado de su alta fecundidad o el reflejo de nuestra baja productividad, por así decirlo. Y la segunda cuestión nos lleva a indagar cuál es el grado de mixtura que origina esa natalidad foránea.
Empecemos por reflexionar acerca de la intensidad de la reproducción extranjera. Lo primero que resalta es su evolución a la baja, desde los 2 hijos en 2001 hasta el 1,7 que es el valor actual. Es verdad que el nivel de la fecundidad coyuntural de las extranjeras es diferente según el continente y la nacionalidad, pero en su conjunto no alcanza para el reemplazo de una madre por una hija, lo cual refleja una energía procreadora acorde al contexto en el que viven. En realidad, las africanas tienen más de 3 hijos por mujer, mientras que latinoamericanas y europeas rondan el 1,5 con claras diferencias según país y región. En resumen, su pauta de fecundidad y el tamaño familiar se aclimatan porque ahora y aquí, en lo tocante a la reproducción, todos somos parcos.
La huella del mestizaje es significativa. Si bien la mayoría de los nacimientos (64%) proceden de dos progenitores extranjeros (no necesariamente de la misma etnia y país), no es menos cierto que el resto tienen paternidad o maternidad española. Los datos precisan que 75.000 nacimientos proceden de pareja extranjera, otros 26.000 de padre español y madre extranjera y los 17.000 que quedan tienen padre extranjero. La conclusión es que el comportamiento fecundo de los extranjeros se adapta con prontitud a las condiciones materiales sin que ello exprese una convergencia cultural del ideal reproductivo.