Desde lejos

Derroche en los hospitales

Estos son algunos casos de despilfarro de la sanidad pública ocurridos en los últimos meses en mi entorno. Primero. Mujer de mediana edad ingresada por urgencias por un problema de circulación. Permanece ingresada ocho días, pero las pruebas no se las hacen hasta el séptimo. Segundo. Anciano ingresado por problemas urológicos. Cuando sale del hospital y acude al especialista, hay que volver a realizarle todos los exámenes (escáner, etc.) porque los realizados en el hospital no han sido archivados. Tercero. Mujer de mediana edad "vaciada" por la existencia de células precancerígenas. Durante la operación, no se le hace como es habitual la anatomía patológica. Cuando unos días después los resultados de esas pruebas demuestran que tiene cáncer, es preciso volver a operarla en el plazo de un mes. Cuarto. Joven ingresada tras un accidente. Cuando la ambulancia la lleva a su casa, los camilleros dejan allí las 3 o 4 sábanas con las que la habían protegido y, al indicárseles el olvido, aseguran que no pasa nada, y que son muy buenas para limpiar el polvo.

Supongo que todos conocemos montones de situaciones semejantes. Infinidad de casos a diario de derroches absurdos que, por lo visto, nadie controla. Entretanto, y para ahorrar, las administraciones cierran quirófanos, alargan horarios, escatiman pruebas o piensan en el copago y no en la racionalización y el control, que sería lo lógico. Alguien debería poner un poco de cabeza en todo esto y no lanzarse alegremente a perjudicar a los ciudadanos. ¿O es que la razón ya no existe? (Y que no se me olvide: ¡Viva Alberto Contador! Quienes amamos el ciclismo, seguimos admirándole).