Desde lejos

Una sentencia piadosa

No sé si han seguido el lamentable caso de Mourat Mortabit. Este joven marroquí, que ahora tiene 23 años, fue agredido en 2007 por cuatro tipos que estuvieron a punto de matarle. Mortabit estaba con su novia en el coche en el descampado al que solían ir, cuando Francisco Quesada, Sergio Laguna, Iván Curto y Jorge Hernández le atacaron con una terrible violencia, golpeándole con porras y puños americanos, especialmente en la cabeza, mientras se gritaban unos a otros: "¡Mátalo!".

Mortabit estuvo un mes en coma, a punto de fallecer. Las lesiones fueron tan graves, que todavía ahora camina con muletas, sufre parálisis en parte del cuerpo, padece ataques de epilepsia y soporta dolores de cabeza permanentes. Los agresores fueron pronto detenidos. Se demostró que al menos tres de ellos eran miembros de grupos neonazis. Laguna incluso había participado en un programa de TVE defendiendo esa ideología. Después del crimen, los cuatro acudieron a un conocido bar en las cercanías del Bernabéu donde suelen reunirse las gentes de su calaña para disponer de una coartada.

La semana pasada, la Audiencia Provincial de Madrid condenó a cada uno de ellos a diez años por homicidio en grado de tentativa. A pesar de que su pertenencia a los movimientos de extrema derecha quedó demostrada en el juicio, el tribunal decidió no aplicar la agravante para este tipo de delitos prevista en el Código Penal por "cometer el delito por motivos racistas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza a o nación a la que pertenezca". Qué bonito, ¿verdad? ¡Qué tribunal tan piadoso!