Desde lejos

Con Greenpeace

Ya sabrán lo del director de Greenpeace España y sus compañeros. Desde que el jueves desplegaron una pancarta en una cena de gala de la Cumbre de Copenhague animando a los políticos a actuar, cuatro activistas están en prisión preventiva en la cárcel de Vestre Faengsel. Encarcelados, sin juicio (que no se celebrará hasta el 7 de enero, 21 días después de la acción).

Incomunicados, sin posibilidad de contactar con sus familias. Sin revisión médica y desprovistos de las medicinas imprescindibles (al menos en el caso de Juan López de Uralde) durante las primeras 48 horas. Y acusados de falsificar documentos, hacerse pasar por autoridades públicas (a pesar de que sus supuestas invitaciones llevaban claramente escrito el nombre de Greenpeace), invadir un recinto privado y alterar un acto de la Corona, presidido por la reina de Dinamarca. Acusaciones que pueden costarles hasta seis años de cárcel.

Cuando Juancho y sus colegas entraron en el salón del palacio, yo me sentí maravillosamente representada por ellos. Soy una de los muchos millones de personas de todo el mundo defraudadas por el resultado de la cumbre y por la actitud de tantos gobernantes. Una vez más, los chicos de Greenpeace se atrevieron a expresar de manera bien visible y pacífica lo que muchísimos pensamos. Que decir la verdad les esté costando la prisión es un verdadero dislate impropio de un régimen democrático. Si comparten ustedes el enfado, entren en la página web de Greenpeace y firmen el manifiesto a favor de su liberación. Que no los conviertan en chivos expiatorios de la mala organización y la falta de acuerdos de ese encuentro fallido.