Desde lejos

55 cadáveres

Sobre el mapa de España yacieron el año pasado los cadáveres de 55 mujeres asesinadas por los hombres que un día les prometieron el paraíso (y uno más ya en el año nuevo). Podría poblarse una ciudad de tamaño medio con el casi medio millón que cada día son torturadas por el terrorismo machista. Y, sin embargo, oigo incesantemente críticas contra la Ley Integral de Violencia de Género.

Oigo asegurar una y otra vez que la ley ha hecho que proliferen las denuncias falsas por parte de mujeres que tratan de lograr beneficios en sus procesos de divorcio. Y eso a pesar de que todos sabemos que los jueces no aceptan a trámite ninguna denuncia si no hay indicios firmes de que está justificada. A pesar de que el Observatorio para la Violencia de Género del Consejo Superior del Poder Judicial no se cansa de proclamar que en este asunto no se produce más falsedad que en los demás delitos. Y a pesar de que somos conscientes de que la aplicación de cualquier ley puede provocar víctimas.

El hecho de que personas inocentes hayan cumplido condenas por error o soportado años de prisión preventiva no invalida a los ojos de la sociedad ninguna norma. No oigo a nadie discutiendo habitualmente sobre el Código Penal o sobre la Ley Antiterrorista. En cambio, las proclamas contra la legislación que protege a las mujeres maltratadas son incesantes. No puedo evitar preguntarme a qué responde de verdad ese debate. Y afirmar en voz muy alta que, aunque creo que todo marco jurídico es susceptible de mejoras, nadie debería discutir ese en concreto mientras haya tanto sufrimiento y miedo esparcido por cada rincón de nuestro país.