Desde lejos

Perder otra oportunidad

Me desayuné ayer con otra mala noticia que encuentro en letra pequeña en algunos periódicos: la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, anunció el martes que queda en el aire la posibilidad de que a partir de agosto se prorrogue la ayuda de 426 euros a los parados que han agotado el desempleo. Perfecto: un nuevo palo –si es que finalmente se anulan esas prestaciones– contra los más débiles.

Desde hace unos días, desde que el presidente anunció sus medidas para paliar el déficit, ya casi nada de lo que pueda ocurrir en ese sentido nos sorprende, aunque nos deje desolados. Algunos optimistas creímos hace un par de años, cuando todo esto empezó, que tal vez la crisis fuera una buena oportunidad para cambiar de una vez por todas el modelo económico. El sistema capitalista y neoliberal parecía a punto de devorarse a sí mismo, como los buenos monstruos. Pensábamos que su grave enfermedad podía ofrecernos la oportunidad de establecer de una vez por todas un mundo más justo.
Pero los recientes acontecimientos económicos y las tristes decisiones políticas consecuentes nos han demostrado que estábamos equivocados. El monstruo se resiste no sólo a su extinción, sino a la menor amputación. Es más, parece estar incluso reforzándose. No creo que dos años atrás ningún gobernante se hubiera atrevido a tomar las medidas que acaba de tomar Zapatero, y que se han limitado a pegar una patada a los más desprotegidos. Una más en los largos siglos de historia de tremendas desigualdades. Al final, como siempre, la crisis acabará sirviendo para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Otra oportunidad perdida.