Opinion · Desenredando

Destapando al negrero

Todavía no nos queda demasiado lejos la celebración de la Fiesta Nacional de España, de la que hablé en mi última publicación aquí mismo. Así que déjame aprovechar que no hace mucho que hablamos de eso para hablarte de una actividad muy molona que se lleva a cabo en la ciudad de Barcelona y que, por supuesto, te recomiendo que la hagas.

Hoy quiero hablarte de la ruta “Barcelona, ciutat de negrers?” (Barcelona, ¿ciudad de negreros?). Esta actividad la organiza la Asociación Antropologies, así que primero, deja que te hable un poco de la asociación.  Como dicen en su propia web, está asociación se constituye como un colectivo interdisciplinario de personas formadas en antropología, cuyo objetivo es transmitir el hecho de que la mirada antropológica es una forma de conocimiento imprescindible y cómo esta mirada fortalece la capacidad de la ciudadanía para ser sujeto activo en procesos de transformación social. Para ello ponen en marcha proyectos socioculturales, formativos y de investigación y la ruta de la que te hablo forma parte de sus actividades.

Pla de Palau y Casa Xifré. Fuente: Associació Antropologies.

Esta actividad propone un ruta antropológica muy interesante y para todo tipo de públicos. Se configura como un paseo cuyo objetivo es visibilizar e invitar al a reflexión sobre el moto de la poscolonialidad. Para ello se visita y se explica la historia de parte del patrimonio material (edificios, monumentos, etc) diseminados por el casco antiguo de la ciudad de Barcelona. Como dicen desde Antropologies: “Con el recorrido, buscamos visibilizar la transición del colonialismo moderno a la colonialidad global, como forma de dominación presente. Es a través del concepto de colonialidad como la ruta busca mostrar que el sistema racista sigue presente en las nuevas formas de dominación que inciden sobre determinados colectivos sociales”.

Ya lo ves, chiqui: el sistema racista sigue presente en las nuevas formas de dominación que inciden sobre determinados colectivos sociales. Y no es algo que me esté inventado yo, que al fin y al cabo soy una persona común sin formación específica al respecto. Lo dicen personas con formación en antropología. Dicen que sistema racista sigue presente. Toma nota para cuando oigas a alguien preguntar eso de que si todavía queda racismo.

Cuando parte de los edificios y los monumentos por los que transitamos con más o menos frecuencia son herencia de la época colonial, vale la pena conocer el contexto en el que se construyeron.

Vuelvo a citar a la Asociación:  “Después del fin de las administraciones coloniales y la formación de estados nación, en la etnocéntricamente denominada periferia mundial, la colonialidad se constata como una realidad social, alejada de la idea de un mundo descolonizado. Es el mito del postcolonialismo, o descolonización, el que nos puede hacer pensar que vivimos en un mundo desvinculado de la colonialidad, pero las estructuras de poder de larga duración creadas en los siglos XVI y  XVII, basadas en las relaciones centro-periferia, continúan jugando un rol importante en el presente. La persistencia de esas estructuras se hace evidente en una amplio rango de dimensiones como la económica, política, jurídico-administrativa y la epidémica-cultural”.

Lo que choca más, por lo menos es lo que me pasó a mí mientras hacía la ruta, es ver el poso que esas estructuras de las que nos hablan desde Antropologies también se hace patente en el patrimonio de las ciudades a través de sus edificios y sus monumentos porque, claro, cuando parte de los edificios y los monumentos por los que transitamos con más o menos frecuencia son herencia de la época colonial, vale la pena conocer el contexto en el que se construyeron. Porque resulta que todas esas construcciones reflejaban una simbología relacionada con hechos históricos que deberíamos conocer… y de los que todas las personas deberíamos avergonzarnos.

Recorrido de la ruta

Me pareció muy bien que, aprovechando que el pasado 12 de octubre era festivo, la Asociación Antropologies organizase la última de sus rutas “Barcelona, ciutat de negrers?”. Sí, y me pareció muy idóneo porque, como dije en mi último post, la historia de la fiesta nacional de España está estrechamente ligada con el mal llamado descubrimiento de América, con la colonización de territorios de Ultramar (que me gusta esta palabra, oye) y con señores españoles de clase media-baja y baja que se fueron a “hacer las Américas” y volvieron forrados hasta los dientes, hecho que les dio la posibilidad de optar a títulos nobiliarios y a muchos más privilegios. Indianos se les llamaba, ¿verdad? Pues lo que decía: que muy acertado hacer una ruta antropológica de esas características en una fecha en la que hay que tener en cuenta todo ese… legado.

La ruta partió del Museo de las culturas del mundo. Desde allí recorrimos espacios del distrito de Ciutat Vella y nos explicaron monumentos y edificios que están estrechamente relacionados con el pasado colonial, esclavista y racista de la ciudad. Esos elementos, a pesar del agravio que suponen para parte de la humanidad, han perdurado a través del tiempo, con lo que siguen ahí por más violento que nos resulte a algunas personas.

Después de salir del museo, la primera parada la hicimos en Pla de Palau, una localización que en el sigo XVIII, estando tan próxima a la lonja, la aduana y  al palacio del virrey, constituía un enclave estratégico para el comercio de la ciudad de Barcelona.

Friso de la Casa Xifré. Fuente: Associació Antropologies

De ahí nos movimos unos metros y estuvimos frente a la Casa Xifré, cuyo nombre tal vez no te suene, pero sí el restaurante 7 Portes, que está en sus bajos, y que es uno de los locales de restauración más emblemáticos de la ciudad. Bien, la Casa Xifré fue construida por uno de esos indianos, Josep Xifré i Cases, cuya historia (la del indiano y la del edificio) nos explicaron en ese momento. No te sorprenderá si te digo que Xifré fue propietario de personas esclavizadas, ¿verdad?

La siguiente parada la hicimos en la plaza de Antonio López López. Este señor fue otro de los empresarios de la ciudad que construyó su fortuna gracias al negocio de la trata de personas esclavizadas. A pesar de que la estatua del marqués de Comillas por fin fue retirada de la plaza en marzo de este año y también estaba previsto el cambio de nombre, se conoce que aún no se ha encontrado uno que repare tanto agravio, aunque desde los movimientos civiles se recogieron firmas este año para que el enclave llevase el nombre de Idrissa Diallo.

Aunque la estatua se haya retirado, el pedestal sobre el que descansaba sigue en la plaza. Y como el pedestal de marras contiene relieves alegóricos de sus empresas, todos esos relieves también contienen muchísima simbología de la que comentábamos. López hizo fortuna tras emigrar a Cuba y casarse con Luisa Bru Lassús, hija de un comerciante catalán adinerado. Pero, y una vez más, seguro que esto no te pilla de nuevas, aunque fundó la Compañía de Vapores Antonio López y Cía., el Banco Hispano Colonial, la Compañía Transatlántica y otras más, la trata ilegal de personas africanas esclavizadas  le reportó grandes sumas de dinero.

Otra de las paradas de la ruta es la del hotel Barcelona Hispano Colonial. Sí, tiene el mismo nombre que el Banco Hispano Colonial que creó Antonio López porque (¡oh, sorpresa!) está en el mismísimo edificio que el banco. Se remodeló y se reconvirtió en un hotel y para que las mismas siglas sirvieran (BHC) se le puso el nombre de Barcelona Hispano Colonial al hotel, y así se resignificaba un elemento históricamente racista de la ciudad.

Del BHC seguimos la ruta hacia la Plaça Nova, antigua plaza del Barrio de la Catedral de Barcelona, y que estaba vinculada con la mercancía de esclavos en la Edad Media; y se termina la ruta ante el Palau de la Virreina, en la Rambla de les Flors. El palacio fue construido después de que el Virrey Manuel de Amat i Junyent y su esposa Maria Francesca Fivaller volviesen a Barcelona tras haberse enriquecido en Las Indias gracias al trabajo de los esclavos.

Esta ruta me hace pensar en todas las veces que hablo sobre la herencia del pasado colonialista y negrero de España y alguien me dice que a ver si avanzo, que la esclavitud ya pasó. Sí, la esclavitud ya pasó pero el colonialismo y sus reminiscencias siguen presentes en todas las instituciones: la educación, las políticas, la Administración, la cultura y los edificios de muchísimas ciudades del territorio español. Todo eso hay que tenerlo presente y hay que destaparlo, chiqui. No podemos hablar de post-racismo ni de poscolonialidad con tanta simbología racista y colonial empapándolo todo, ¿no te parece?