Desenredando

De racismo, covid-19 y otras pandemias

El estado de alarma sigue vigente en España. Una gran parte de la población sigue confinada, mientras la propagación de la pandemia del covid-19 destapa el racismo que está generando esta pandemia.

Hace unas semanas hablaba de cómo se perciben algunas de las acciones que están llevando a cabo determinados colectivos.  Ahora la propagación de la pandemia revela necesidades a nivel sanitario, laboral y también económico. Estas necesidades destapan un racismo institucionalizado del que también hay que hablar. Por eso hoy escribo este artículo.

Racismo a nivel sanitario

Hace cerca de dos semanas dos médicos franceses debatían en televisión y esta pregunta disparó las alarmas: «Si puedo ser provocativo, ¿no debería hacerse este estudio en África, donde no hay máscaras, ni tratamientos, ni reanimación?». Jean-Paul Mira, jefe de reanimación en el Hospital Cochin de París, preguntaba. La respuesta la daba Camille Locht, director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica. Locht admitía estar «en el proceso de pensar en un estudio paralelo en África».

La propia OMS (menos mal) condenó la propuesta por «racista y propia de una mentalidad colonial». Así se expresó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Condenar públicamente unas declaraciones tan abiertamente racistas es necesario. ¿Pero es suficiente? ¿Habrá más consecuencias? ¿Se sancionará de alguna manera a dos científicos que, abiertamente, han hecho estas declaraciones tan horribles? Spoiler: probablemente no.

La gente se está llevando las manos a la cabeza. Quiero insistir en que me parece muy bien. Sin embargo estos dos científicos se han limitado a visibilizar lo que se lleva haciendo desde que Europa colonizó África. La población africana es el laboratorio para los experimentos de Occidente. Los cuerpos negros son, desde hace siglos, territorio de pruebas de todo tipo.

Racismo a nivel administrativo

Ante la emergencia, el gobierno se puso manos a la obra para agilizar la homologación de títulos universitarios de profesionales sanitarios extranjeros. Tenían que incorporarse a trabajar de forma inmediata. Esto, que se entiende como una buena noticia, destapa el racismo institucionalizado. ¿Por qué? Resulta que la Ley de Extranjería prevé mecanismos de regularización extraordinaria para personal sanitario que ahora, efectivamente, es necesaria y viene muy bien. Porque en realidad la homologación de títulos universitarios es algo que a las personas de países del sur global les lleva años conseguir.

Esto es lo que denuncia Safia Elaaddam a través de su proyecto Te cedo una cita. Esta iniciativa pretende visibilizar lo difícil que es encontrar una cita para cualquier trámite relacionado con extranjería.

Racismo a nivel laboral

El estado de alarma coincide con la recogida de la fruta. Cada año por estas fechas llegan personas migrantes a trabajar como temporeras. Este año el coronavirus y la imposibilidad de desplazarse por el cierre de fronteras se lo impiden. Para amortiguar el desabastecimiento que se podría dar, el Gobierno se plantea aprobar un nuevo real decreto. Esta norma permitiría contratar a personas paradas y migrantes sin autorización de trabajo para hacer estas tareas.

Esta decisión pone en riesgo la vida de estas personas migrantes y refugiadas. Les da un contrato de trabajo a cambio de que se expongan a contraer el virus. Y ya son colectivos que ven continuamente sus derechos vulnerados. Pero al Gobierno no le importa agravar las condiciones de vida de quienes siempre están en los márgenes. En este escenario cobra más sentido que nunca la petición de #RegularizaciónYa para todas las personas migrantes y refugiadas.

De nuevo se utiliza a las personas migrantes. Ahora sí. Porque ahora el Gobierno dice que sirven. Cuando ya no sirvan más, ¿qué? Hay que pensar en qué situación quedarán estas personas. Se las dejará a su suerte, no podrán renovar esos permisos de trabajo y quedarán en situación irregular. ¿Y entonces qué? ¿Correrán el riesgo de ir a parar a un CIE? ¿O se las meterá en un vuelo de deportación al #ÁfricaSubsahariana? Demasiados interrogantes.

Estas medidas dejan claro el utilitarismo de las personas migrantes que caracteriza a los gobiernos europeos. Ahora todo son supuestas facilidades porque conviene. Después, Europa seguirá queriendo ser esa fortaleza a la que nadie entra, y de la que se echa a quien sobra. ¿Lo habías pensado así?