Desenredando

Hoy honro a mis muertas

Foto de archivo de una manifestación contra el racismo en Madrid. / EFE
Foto de archivo de una manifestación contra el racismo en Madrid. / EFE

El día 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y el 2 de noviembre es el Día de los Fieles Difuntos, una fecha un poco menos conocida y a la que se le da menos importancia, al no ser un día festivo como lo es el 1 de noviembre. En cualquier caso, el 1 de noviembre es el día en el que muchas personas aprovechan para acercarse al cementerio para venerar a sus seres fallecidos.

Yo no soy católica practicante, pero hoy quiero aprovechar también para honrar a mis muertas y conectar este momento de veneración con la reivindicación de la recuperación de la memoria histórica, de esa memoria histórica de la que el estado español no se hace cargo porque está relacionada con su proceso colonizador, un proceso vergonzoso y violento del que no quiere hacerse cargo.

La memoria histórica

En una de mis últimas publicaciones cuestionaba la necesidad de seguir celebrando el 12 de octubre, teniendo en cuenta lo que significó para los territorios colonizados. Insisto en que no la hay.

Toda esta cuestión me hace pensar, como he comentado antes, en la memoria histórica y en la reparación. Pienso en cómo hoy, probablemente, algunas personas recuerden a sus familiares muertos y fallecidos por los asesinatos cometidos durante la guerra civil y la dictadura franquista. Hoy habrá personas recordando a esos seres queridos asesinados y enterrados en fosas comunes, o abandonados en cunetas, a los que pueden recordar llevando flores a un cementerio.

Estoy a favor de los ejercicios de recuperación de la memoria histórica. Estoy a favor de todas las acciones impulsadas para reparar todo el dolor que la guerra civil española causó a tantas familias que hoy rememoran todas las pérdidas. Pero si vamos a reparar, reparemos todo.

La colonización

Reparemos todo, porque yo también quiero que se lleven a cabo acciones para reparar las muertes causadas por la colonización española en el territorio de mis ancestras.

España lo va a seguir negando. España va a seguir negando que Guinea Ecuatorial fue una colonia española. Quienes quieran seguir perpetuando esa patraña se escudarán tras la trampa administrativa de la consideración del país como una provincia (eso fue hacia mediados de la década de 1950, pero la ocupación española empezó en 1778, que no se nos olvide) para negar que España invadió los territorios de Río Muni, Bioko y el resto de islas. Seguirán difundiendo que lo de que España colonizó Guinea Ecuatorial es una falacia creada "por países enemigos de España", como Francia e Inglaterra (mira los vídeos que hay en esta publicación de la representación de CNAAE en Catalunya para que veas de qué estoy hablando).

Es necesario que el Estado español haga un ejercicio de crítica profunda y de reconocimiento de todo el dolor y el agravio que España causó en los territorios que colonizó (recordemos que España no descubrió ningún territorio; los territorios y sus gentes ya eran, estaban y existían) y que, consiguientemente, también se lleven a cabo acciones de reparación histórica.

El problema, para mí, es que la reparación histórica reivindicada por los territorios antaño colonizados colisiona frontalmente con lo que impide que España (y el resto de Europa) haga estos ejercicios de reconocimiento: la supremacía blanca. Yo sé que digo supremacía blanca y la gente se lleva las manos a la cabeza pensando en las expresiones más explícitas del odio hacia las personas racializadas. Pero es hora de entender que la supremacía no es (solo) eso.

Hoy en día hay cada vez una comprensión mayor de que la estructura que permite la discriminación hacia las mujeres, el ejercicio de la misoginia y las conductas machistas, considerando que los hombres tienen una posición privilegiada en la sociedad por encima de las mujeres, tiene un nombre: patriarcado. Si eso se puede comprender cada vez mejor, es hora de empezar a comprender que la estructura que permite la discriminación hacia las personas blancas, el ejercicio de las conductas racistas, desde la consideración de que las personas blancas tienen una posición privilegiada en la sociedad por encima de las personas racializadas, es la supremacía blanca.

Es esta supremacía blanca la que imposibilita que las personas blancas entiendan que la misma justicia que demandan a través de la recuperación histórica, entendiendo que el franquismo fue fuente de mucho dolor, violencia y muerte, es la justicia que nos niegan al invisibilizar que la colonización también fue fuente de dolor, violencia y muerte para nuestras comunidades. Pero claro, cuando está en juego el patriotismo español, y ya ha quedado claro que eso es incuestionable.

La evangelización

La colonización también fue religiosa y espiritual. La evangelización y la imposición de la religión católica en los territorios invadidos se hizo a través de la desvalorización de las prácticas espirituales autóctonas, relegándolas a la categoría de supersticiones y brujería. También se impuso la religión católica a través del castigo a las personas que seguían practicando su espiritualidad en vez de abrazar el catolicismo. Fue un ejercicio de anulación espiritual y control para garantizar el sometimiento de las poblaciones colonizadas; una forma sutil de invasión, sin la necesidad de la violencia de los ejércitos.

La evangelización y la fe cristiana se introdujo en los territorios gracias a las misiones. En el caso de mis antepasadas, se les impuso un dios al que tenían que abrazar, obedecer, rezar y adorar, y un cielo al que debían aspirar. Se denostaron los rituales y las celebraciones de cualquier otra índole: dios era la salvación. Todo lo demás era pecado. Y caló. Vaya si caló.

Los misioneros claretianos en Guinea Ecuatorial obligaron a la población bubi a abandonar sus löbáò (caseríos tradicionales), y a trasladarse a vivir alrededor de las misiones católicas. Así, la transmisión de las tradiciones ancestrales quedó arrinconada y la mayoría de la población abrazó la nueva fe. Tampoco había muchas más opciones.

Hoy quiero honrar a mis muertas

Así que hoy quiero honrar a las muertas de mi karityöbbo, mi matriclán. Yo no sé hacerlo como tradicionalmente debería hacerse en mi karityöbbo. La colonización hizo que la transmisión de estos conocimientos se interrumpiera en mi familia, como en muchas otras familias, no solo de Guinea Ecuatorial, sino de todos los territorios colonizados por Europa.

Honro la memoria de mis ancestras lamentando no poder hacerlo como mi tradición establece. Y espero que un día la memoria histórica también recuerde a mis ancestras y repare todo el dolor y la muerte que la colonización significó para mi pueblo y para muchos otros.