Opinión · Dominio público

Madrid, por delante de la deuda

Carlos Sánchez Mato

Mauricio Valiente OtsAbogado. Candidato Alcaldía Madrid ‘A por ellos, la izquierda para cambiar Madrid’Economista. Candidato primarias ‘A por ellos, la izquierda para cambiar Madrid’

Mauricio Valiente Ots
Abogado. Candidato Alcaldía Madrid ‘A por ellos, la izquierda para cambiar Madrid’
Carlos Sánchez Mato
Economista. Candidato primarias ‘A por ellos, la izquierda para cambiar Madrid’

El balance que Ana Botella ha presentado de su gestión en el Ayuntamiento de Madrid ha pintado una ciudad idílica que reduce a marchas forzadas una descomunal deuda cuyo origen no ha sido aclarado a los ciudadanos pero que está ligado a operaciones urbanísticas que no respondían a las necesidades generales sino, más bien, a los intereses de las grandes corporaciones que ejecutarían y gestionarían las infraestructuras a construir y a los de las entidades bancarias que las financiarían.

Las enormes desviaciones económicas no han sido investigadas ante la mirada incrédula de los ciudadanos que ven como las mayorías políticas en el ámbito municipal vetaban cualquier tipo de aclaración o depuración de responsabilidades.

La megalomanía instalada en el Palacio de Cibeles, ha disparado los compromisos financieros para enterrar fondos en proyectos faraónicos a la vez que  destruye empleo municipal[1], se abandonan las necesidades de los barrios y se recorta el gasto social con el argumento de que “no hay dinero”.  Cierto es que no hay dinero ya que, aunque se  recauda en cantidades crecientes[2], su destino es pagar gastos financieros y amortizar deuda. El servicio de la deuda (amortización y pago de intereses) ha pasado de 401 millones de euros en 2009 a 1.498 millones de euros en 2014. Los pagos de intereses y principal en 2014 han superado lo presupuestado y han supuesto casi el triple de los pagos realizados en 2012.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ayuntamiento de Madrid

El servicio de la deuda (amortización y pago de intereses) supondrá en 2014, un tercio de los ingresos corrientes del Ayuntamiento de Madrid. Es decir, 1 de cada 3 euros se destinan a los acreedores.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ayuntamiento de Madrid

 

Teniendo en cuenta los datos de presupuestos liquidados y de la previsión que el consistorio hace para los próximos ejercicios en el Plan de Ajuste, hemos cerrado el año 2014 con un endeudamiento en torno a los 7.000 millones de euros y por encima del 154% de deuda con respecto a ingresos corrientes. Solo se alcanzaría una deuda de 4.729 millones de euros a finales de 2016 y eso supondría todavía una cantidad desproporcionada que rondaría el nivel de endeudamiento máximo del 110% de los ingresos corrientes del Ayuntamiento.

Sin embargo, a pesar de su magnitud, la deuda municipal es técnicamente sostenible desde el punto de vista económico. La gran capacidad recaudatoria que posee el ayuntamiento está permitiendo generar ahorro financiero bruto para amortizar los pasivos adeudados. La cuestión que hay que poner encima de la mesa es la insostenibilidad social de esa deuda ya que atender a su pago en las actuales condiciones y plazos, solo puede hacerse a costa del deterioro de los servicios públicos esenciales. El ayuntamiento de Madrid puede presumir del pago de la deuda a costa de la población más vulnerable, que no fue la que se benefició de los macroproyectos que causaron el sobre-endeudamiento municipal.

De hecho, en la legislatura que ahora concluye, por cada euro destinado a actuaciones de protección y promoción social, se han empleado cuatro a gastos financieros y a amortizar la deuda. En definitiva, se agrava el auténtico subdesarrollo del gasto social en Madrid en un momento en el que sería más necesario que nunca dado que el número de trabajadores en paro, y el consiguiente aumento de la pobreza y de los desahucios, alcanza cifras espeluznantes.

Al mismo tiempo, las inversiones en nuevas dotaciones realmente necesarias para los ciudadanos, están “aparcadas sine die” y las consecuencias de esta situación la pagan, como siempre, los barrios obreros y populares de Madrid.

 

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ayuntamiento de Madrid

 

¿Es posible otro tipo de actuación y otras políticas presupuestarias sin reducir el monto y los plazos de la deuda existente? ¿Es políticamente adecuado afrontar el pago de una deuda con altas tasas de ilegitimidad?

Evidentemente no. Sin actuar de manera específica sobre el monto de la deuda para reducir considerablemente las cantidades anuales a pagar, la capacidad de actuación es muy limitada. La única forma de liberar considerables recursos para hacer políticas diferentes es reducir los compromisos financieros y eso es posible.

Un proceso ordenado de actuación sobre la deuda municipal de Madrid debería comenzar con una declaración de moratoria del pago de las obligaciones financieras. Eso supondría la liberación de recursos superior a los 1.100 millones de euros anuales para las arcas municipales en el próximo año. Establecidos por el conjunto de los ciudadanos los criterios de ilegitimidad de la deuda existente, podría realizarse a continuación la revisión técnica para cuantificar la deuda ilegítima y proceder a su reducción con una propuesta a los acreedores con la adecuada argumentación y el respaldo democrático de la misma.

Evidentemente hay que dejar claro que el problema para adoptar este tipo de salidas es únicamente político y no existe obstáculo técnico que impida su realización.

Después de  lo descrito en párrafos anteriores, el proyecto de proyecto de ciudad del partido popular sigue siendo el mismo: Planificar y ejecutar grandes obras urbanísticas para beneficiar a los de siempre, privatizaciones del patrimonio municipal para proporcionar inmensos beneficios a los fondos buitres y todo ello aderezado de centralismo a ultranza y ausencia total de verdaderos cauces de participación vecinal y ciudadana que relegan a los barrios a la casi total invisibilidad.

Hay otra forma de hacer las cosas y pasa por la construcción de los equipamientos sociales necesarios, por la remunicipalización de los servicios públicos y por el fomento de una participación real democrática en unas Juntas que sean verdaderos Ayuntamientos elegidas directamente por los vecinos y vecinas.

Pero para ello, es imprescindible que cambiemos radicalmente el eje de las prioridades a fin de poner a los madrileños por delante de la deuda, no a la deuda por delante de los madrileños.

 

[1] En 2014, la plantilla municipal se ha reducido en 281 personas. Si comparamos con la existente en 2009, la disminución ha supuesto 2.445 empleos.

[2] Se ha triplicado el Impuesto de Bienes Inmuebles