Dominio público

El racista que tira la piedra y esconde la mano

Javi López

Eurodiputado socialista

Javi López
Eurodiputado socialista

"Queremos seguir limpiando todo aquello que no nos gusta y que genera problemas con el resto de vecinos; ¿supongo que me habéis entendido? (Risas del auditorio). Así se dirigía Xavier García-Albiol a su público hace pocas semanas. El alcalde de la tercera ciudad en población de Catalunya y único alcalde del Partido Popular en un territorio que había sido siempre vedado para sus aspiraciones electorales.

En la campaña electoral el Alcalde del Partido Popular decidió utilizar tal lema "Limpiando Badalona" como slogan electoral. Ante las (lógicas) críticas de las fuerzas progresistas acabó escudándose en su calculada ambigüedad. Como el niño que tira la piedra pero esconde la mano. Pero como él supone, le entendemos muy bien. Especialmente aquellos que tenemos que escuchar a gente como Marie Le Pen con asiduidad en el Parlamento Europeo.

Albiol lleva 8 años con la misma estrategia electoral. Y como reclama otro de sus lemas de campaña "La receta funciona". Le ha valido para llegar a la alcaldía en tierra hostil, en uno de los municipios más castigados por la crisis económica del área metropolitana de Barcelona, utilizando la frustración provocada por la crisis económica y los problemas de convivencia. Alcaldía que opta a revalidar en las siguientes elecciones municipales.

Pero tras sus palabras hay mucho más que una estrategia electoral. Estamos ante el arquetipo de bombero-pirómano que utiliza los altavoces institucionales para dañar la convivencia de su ciudad, provocar divisiones y alentar el odio por un puñado de votos. Una pólvora que ya conocemos, no ha sido el primero ni será el último en utilizarla. La de el racismo y la xenofobia. La búsqueda de un chivo expiatorio que todo lo explique y todo lo tape.

Pero las consecuencias van más allá de la urnas. Provoca odio al diferente. Ahonda en nuestros prejuicios y miedos. Degrada a personas de origen o etnia diferente a la nuestra. Y acaba con recelos hacia tu vecina del cuarto primera porque lleva un pañuelo en la cabeza. Su estrategia empieza en las urnas pero acaba siendo tema de conversación en los ascensores de Badalona. Y ese es el verdadero problema.

Varios eurodiputados hemos llevado nuestra queja sobre esta campaña a las instituciones europeas buscando su amparo. A todas luces rompe todas las barreras políticas admisibles y pisotea los valores sobre los que debiera vertebrarse Europa: la tolerancia, la igualdad y el principio de no discriminación.

Pero debe ser la gente de Badalona y las fuerzas progresistas quiénes deben de limpiar el buen nombre de Badalona y su Ayuntamiento el 24 de Mayo. Sus vecinos no se merecen un Alcalde que ensucie el prestigio de su ciudad y falte el respeto a sus ciudadanos.