Opinion · Dominio público

¿Hacia el Gobierno Sánchez-Rivera, o viceversa?

Enrique del Olmo

Sociólogo y militante socialista

Enrique del Olmo
Sociólogo y militante socialista

Desde el día siguiente a las elecciones catalanas del 27-S, se ha desatado una fuerte corriente mediática y posiblemente no sólo mediática que sitúan al partido de Rivera, Cs en el centro del escenario y del incierto futuro post electoral que se abre el 20-D.

Con un PP anclado por Rajoy en el inmovilismo más absoluto, ver la dimisión de Arantxa Quiroga como expresión de esto, con una política basada en el cierre de filas, la “recuperación económica” los presupuestos de quita y pon, el manejo discrecional de los poderes del Estado. Esta quietud sólo se ve alterada por los bailes y cantes de la Vicepresidenta Soraya por si tiene que salir a la primera fila de la palestra. La derecha española se encuentra por primera vez desde los tiempos de la UCD fragmentada, y su principal valor durante las últimas décadas: la fidelidad absoluta de sus votantes, puesta en cuestión. Ello abre un escenario realmente nuevo.

Podemos, sigue representando el vector de cambio más profundo, el que conecta con las aspiraciones ciudadanas que partiendo el 15-M llegan hasta la victoria en las grandes ciudades el 25-M, pasando por las mareas ciudadanas y la marcha de la dignidad. Sin embargo sus expectativas electorales (quizá muy excesivas lo que provoca frustración y sensación de retroceso) han caído, pero sobre todo ha tenido un desgaste muy intenso en los procesos endógenos de su propia construcción como organización o con todo el debate estéril de la unidad popular. Una cierta parálisis de su impulso político, unas discusiones ajenas a las expectativas de la calle, como el de la transversalidad o el de la izquierda, una falta de propuesta económica contundente y creíble a favor de un nuevo país han frenado su impulso, sin olvidar por ello que a su alrededor hay decenas de miles de activistas y millones de votantes lo que genera de forma determinante un escenario nuevo, pero le aleja del papel clave que tenía en enero de 2015, cuando la gran marcha por el cambio.

Por su parte el PSOE, aunque siga con la hemorragia de pérdida de votantes, 700.000 en los comicios autonómicos y municipales, sangría que desde luego no se va a parar y donde los gloriosos tiempos de los dos dígitos de millones de votantes quedarán para la historia. El PSOE se sitúa a la espera de que la marea le lleve a buen puerto,  con un candidato cuyo valor es la buena presencia e imagen electoral, donde el partido está temporalmente acallado y donde su rumbo político sirve lo mismo para decir una cosa y su contraria, cada vez más evanescente y más falto de posicionamiento en los temas centrales de la realidad política española y europea. Liberado del temor al sorpasso de Podemos, el PSOE pone rumbo decidido a una política de acuerdo con Ciudadanos y para ella trabajan intensamente los diversos comités de “sabios” y expertos. Sevilla/Garicano o Garicano/Sevilla marcan el rumbo de la política económica en acuerdo con los mandatos de la troika, por eso ambos se situaron enfáticamente a  la cabeza de la crítica a los gobiernos de Syriza, y me imagino que contemplan con horror que pueda haber un gobierno de izquierdas en Portugal con el PS, el Bloco y la aquiescencia del PCP; pero en  otros ámbitos decisivos como la reforma constitucional también las duplas De Carreras/Lopez Garrido o Bacigalupo/ De Carreras, tenderán al aderezo de la reforma limitada de la Constitución. Otros temas donde las distancias pueden ser mayores como la educación, la sanidad, Cataluña o la reforma laboral irán acompasándose, eliminando el PSOE algunas de sus afirmaciones más tajantes del primer periodo de Sanchez para entrar en el terreno de la “viabilidad” que estén dispuestos a aceptar la formación naranja, para empezar en la reforma laboral ya ha dado una patada hacia delante, cambiando sólo dos puntos de la reforma del PP y dejando en manos de los agentes sociales el difícil consenso. La alianza se está tejiendo por si los electores les permiten construir esa mayoría parlamentaria, incluso por encima del PP si los resultados son ajustados. Dicha alianza se construirá sobre la base del giro a la derecha del PSOE y el programa de Ciudadanos que ya tiene el visto bueno del Ibex 35 y así el trabajo ya lo tienen adelantado. Mientras hasta su principal “opositora” Susana Diaz, esa que todos los augures pronostican que caerá sobre Sanchez al primer patinazo que tenga este, también camina activamente por la senda que conduce a Ciudadanos, entre otras razones porque son su soporte en la Junta de Andalucia y como ha dicho explícitamente “marca un nuevo camino para el país”, con este rumbo se acalla el ruido incomodo de la “gran coalición“ y se limitan las regañinas de “Papa Gonzalez”.

El camino está marcado, cada fuerza ha puesto rumbo a su propio destino. El PP “mamita que me quede sólo un poco peor que estoy”; Podemos “que el aire vuelva a hinchar nuestras velas”; PSOE “giro a la derecha, ¡Arr! con tal de llegar al Gobierno” y Ciudadanos, “esperando la pareja de baile que se acerque con más donaire “.

Por ello el gobierno Sanchez-Rivera o viceversa es lo que se está tejiendo, aunque los electores tienen todo que decir.